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Día 122: El otoño pone el pie en Cabo Leewuin

16 octubre, 2011

 

Como un conquistador de los de antaño, el otoño ha desembarcado en Cabo Leeuwin con las ganas del que viene para quedarse.

Ha empezado barriendo el azul del cielo con su capa gris, bajando la temperatura del agua y la del aire, que huérfano de sol se pasea por la orilla vistiendo de frío todo lo que encuentra a su paso.

Y pronto llegarán las lluvias y mi cabaña luchará por mantenerse en pie.

Tengo muchas que hacer. El otoño es una estación difícil para los náufragos….

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Dia 121: Un calendario llamado Leeuwin

14 septiembre, 2011

Mi calendario

 
Aprender a medir el paso de los días, de los meses y hasta de los años, se ha convertido en una de mis obsesiones.
 
Si bien al principio no pensé que el control del paso del tiempo fuera algo importante, a medida que mi posibilidad de libertad en tierra habitada se aleja, necesito saber en que día vivo, en que mes, necesito que un calendario marque huellas que el mar no pueda borrar.
 
Mi reloj pintado en los pies es tan básico como robar huevos cuando el pescado y el coco me provocan náuseas. Pero esta unidad de tiempo es tan reducida que he tenido que fabricar un calendario, mi calendario no juliano, calendario Leeuwin.
 
Es circular y de piedra. LLevo más de un año construyéndolo  y todavía no consigo manejarlo de una forma lógica.
 
Es sólo cuestión de tiempo…..
 
Anne
 
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Día 120: Y de repente una piedra..

8 septiembre, 2011

Creo que uno de los mayores peligros de un habitante solitario en una isla, es que tarde o temprano la locura empieza a acechar como una hiena hambrienta.

Y es que hoy he encontrado esta piedra cerca de la orilla de playa sillón. Estoy convencida de que presenta un agujero de procedencia no natural, estoy segura de que ha sido horadada por manos humanas.

Empieza la psicosis. Hay alguien más en Cabo Leeuwin ?

 

 

 

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Día 119: Breve ausencia debida al escorbuto

28 agosto, 2011

Durante estos meses la falta de vitamina C ha hecho de mi un adefesio.

Mis encías y mis dientes han sufrido el castigo del escorbuto. No fui consciente hasta un día en el que era demasiado tarde.

La providencia me condujo hasta una rincón de playa metal en el que, escondido entre la maleza, encontré una montaña de vitamina C en forma de fruto verde.

Un árbol de kiwi me ha salvado la vida. Ahora sólo un diente se mueve pero creo que no va a caerse….gracias a Dios que no tengo espejos.

 

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Día 118: Adoro el viento

13 julio, 2011

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El viento es mi elemento, es en él donde me siento más yo y menos otra.

Hoy mi cabo Leeuwin es una olla de viento, una caja de Pandora imaginaria.

Es … como siempre, un paraíso.

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Día 117: Encuentro una botella con mensaje

9 julio, 2011

Hoy me he despertando con un ruido de fondo que me ha traído recuerdos de velas al viento. He agitado la cabeza y me he dejado abandonar de nuevo en mis sueños, sobre mi camastro de hojas secas.

Al mediodía el hambre me ha arrancado de la horizontalidad y me ha conducido a la playa.  He creído ver la silueta de un velero alejándose en el horizonte….

Un reflejo azul varado en la orilla. Una botella. Un mensaje dentro de ella….un barco ha llegado a Cabo Leeuwin y me ha dejado este mensaje:

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Estresado por la incertidumbre de los tiempos que nos tocan vivir, lanzo mi barco al agua y dejo que me lleve el viento.

Pronto, este carácter mío que, como de costumbre, no se deja llevar, hace que sin casi darme cuenta, haya abandonado la tranquila empopada y me encuentre de pie, a la caña, cabeza alzada, con los ojos cerrados y orientándome tan solo por la incidencia del viento sobre mi rostro, dejando que mi barco gane barlovento alegremente.

En este éxtasis producido por la simbiosis entre el mar, el barco, el viento y yo, una ráfaga trae a mi mente el bergantín de tu Cabo Leeuwin y vuelvo a variar el rumbo, esta vez si, con la determinación de visitar tu isla.

Et voila, ante tu isla, dispuesto a saltar a tierra, cuando un escalofrío recorre mi cuerpo, impidiéndome pisar esa blanca arena, siento como si mis pies fuesen a profanar un lugar sagrado y delicado.

Desconcertado, vuelvo a emprender rumbo a ninguna parte. Te dejo la botella con mi mensaje, esta vez no lo trajo la corriente, fui yo personalmente quien lo dejó en la orilla.

Firmado: Río Cinca

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Día 116: Setas primavera Leeuwin

17 junio, 2011

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El último fin de semana de mi primavera Leeuwin me trae una seta.

Placer con sabor a tierra.

Grazie.

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Día 115: Extrañas señales en el cielo

16 junio, 2011

Creo que en noches como las de ayer, las extrañas señales del cielo me hablan de secretos que están por encima de mi.

Ayer la luna se vistió de oscuridad y me ofreció un espectáculo digno de una diosa. Se quito el vestido blanco y se colocó una túnica del color de un atardecer ventoso.

Senti que millones de ojos me acompañaban desde millones de islas lejanas a Cabo Leeuwin….

Le paradise est arrivé de nouveau chez moi….

Anne

 

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Día 114: Fruta del paraiso…Alberje Leeuwin-Cinca

29 mayo, 2011

Alberjes de la variedad Leeuwin-Cinca

Han pasado los días y me estómago ha vuelto a descubrir sensaciones olvidadas en la noche de los tiempos…

La fruta ha llegado a mi isla en forma de una variedad de alberjes llamada Leeuwin-Cinca, con ella mi paladar ha descubierto un mundo de texturas dulces que le han devuelto el interés por seguir comiendo.

Ahora ya no soy la misma. Los dientes ya no se me mueven, no tengo nauseas ni mareos, mi enemigo escorbuto está encerrado en una prisión hecha de redes y de anzuelos que no pienso tocar….por ahora.

La felicidad es redonda y de color amarillo anaranjado… 

Grazie mille.

 

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Día 113: Estoy harta de pescado

2 mayo, 2011

 

Si, si, lo sé. Tengo que estar agradecida por tener comida pero…..estoy harta de comer pescado.

Me sale por las orejas como una cera llena de escamas, me agobia el olor, me repugna el sabor. Vomito después de cada comida y empiezo a sentirme mal.

Ayer noté que se me movían dos dientes. Estoy preciosamente horrible. Necesito crema para la cara y si tuviera un huevo lo emplearía para lavarme el pelo. Estoy cansada, agotada, muerta. El verano se acerca con zancadas de gigante y ésto empieza a parecerse a una rueda noria.

Desde mañana me niego a pescar, y aunque los peces salten hasta mi cabaña, no me los voy a comer. Se los ofreceré a los pájaros que odio para ver si hacemos un trueque.

¿Alguién tiene un cepillo de dientes y pasta con sabor a menta?

Anne

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