Día 22: Punto final. Adiós.

La cruz encontrada en la playa era mi tumba...

Me ha costado 22 días darme cuenta de algo como ésto….

Llegué a la isla, es verdad, durante estos días he vivido ajena a la verdadera realidad. Me he comportado como si nada hubiera pasado, como si hubiera llegado aquí flotando arrastrada por las mareas.

Pero esta mañana durante mi paseo diario me he dado de bruces con una cruz y una tumba. Ambas llevan mi nombre.

Anne Bonny falleció a bordo del Caronte y fue el propio Henry el que desembarcó para darme sepultura en este lugar, en esta isla que había tomado como mi hogar.

Ahora que lo sé debo actuar en consecuencia.

Me voy de estas páginas, me quedo dormida en este precioso lugar junto a la cruz que me servirá de estandarte, hasta que el mar, mi mar, decida llevarse mi cuerpo o dejarme enterrada en la playa que hace 22 días me vio llegar.

ADIOS CABO LEEUWIN. HASTA SIEMPRE.

Anne Bonny

 

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10 comentarios en “Día 22: Punto final. Adiós.

  1. PolloMoyo

    Lo siento. No te creo. No tenía tu nombre escrito. Sólo era una cruz que las aguas habían traído hasta tu orilla.

    Los fantasmas no envían botellas, no escriben en cuadernos de bitácora. Sólo vagan, sin que nadie les vea, sin que nadie conozca sus penas. No quieras convertirte en uno de ellos. No lo eres.

    Da igual que entierres el cuaderno, que ignores los mensajes almacenados en botellas abiertas o cerradas que buscan tu alivio o tu compañía. Da igual. No abandones la isla sin una balsa, antes pide a alguien que te ayude. Que te envíen instrucciones escritas en un pergamino. En la isla tienes recursos, sólo has de aprender a utilizarlos.

    Y en la balsa…, navega firme. Quizá parezca endeble, pero aguanta más que muchos buques bien armados si se maneja con fe, si las velas recogen la esperanza y dejan que ella empuje.

    Será una pena perder tu rastro…, pero no me gustaría que una mala visión, un mero espejismo, no te haga abandonar. Recuerda tu peine, Viernes, la cueva azul… Existen y te esperan. Te los mereces, sin duda.

    Un saludo y un “hasta siempre”. Mucha suerte…, y mucho ánimo. Ten fe. La vida no acaba aquí.

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  2. Ha sido un bonito trabajo Anne, ya ves que más de mil náufragos se apilaron en tu isla, pero me doy cuenta que comenzaste a adquirir un gran compromiso con todos: poder continuar y darle explicación a tantas inconsistencias e inquietudes. No me hubiera importado todo ésto, ni cómo terminara. La verdad que el final de éste pequeño diario me gustó. Como una historia de fantasmas, pero me hubiera gustado que el desenlace hubiera sido más adelante. Me alegro que tomaras conciencia y valor para aceptar terminarlo… porque dejar tu cuerpo en la isla, dejará retomar tu libertad y quizás buscar y acompañar en los confines del mar a tu amado Henry.

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  3. No es la primera vez que recibo invitaciones que resultan ser de fantasmas que el mar se lleva. Resulta muy decepcionante. Y triste.
    Tras varios días de navegación llegué a la isla y no había nada, tan solo esa cruz y una frase escrita en la arena: “estréllate contra mí”.
    Los fantasmas siempre se burlan.

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