Día 37: ¿Qué hace un mono subido en ese poste?

Estoy intentando convencerle para que baje...

No se si es fruto del aburrimiento o de que mis cuerdas vocales se están atrofiando por la falta de uso, pero por hablar con alguien lo hago hasta con los monos.

Esta mañana de sol y de viento me he dado de bruces con un poste que nunca supe que hacía ahí, y con un mono subido en él como si fuera un vigía de occidente con problemas de hirsutismo.

Podía haber pasado de largo, mirar hacía otro lado, pero no, aquí las cosas no funcionan así. En este lugar un suceso como éste, es sin duda lo más curioso que me iba ocurrir en muchas semanas.  O quizás en meses.

Me he sentado frente a él a una distancia suficiente para no tener la cabeza en posición incómoda, le he hablado de mis cosas, le he cantado una canción de cuna que ni siquiera creía haber conocido, le he preguntado una y mil veces y el que podía haber sido mi antepasado ni siquiera me ha mirado.

En algún momento me he quedado dormida fruto del calor, del aburrimiento y del dolor de mi mandíbula poco habituada a semejante ajetreo. Al despertar el poste estaba vacío….

 

 

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