Día 66: Entre el cielo y la tierra

Entre el cielo y el suelo... está mi mar Leeuwin

Oscurece tan rápido que tengo que llegar a tientas a mi cabaña. Dejo atrás un mar salvaje que me ha ocupado toda la tarde, obligándome a mirarlo y a sentir su fuerza como un caballo desbocado.

Mi mar, el mar que rodea como un falso amante a mi Cabo Leeuwin, se ha despertado valiente esta mañana y no ha dejado de rugir. Haga lo que haga sus gritos me taponan los oídos saturados de viento y sal. Lo oigo sin escucharlo y si quedara en silencio sería un silencio espeso y marino.

Entre el cielo y mi suelo hay algo que soy yo misma. Está mi isla que es un oceáno de tierra envuelto en vapores que ocultan sus formas.

Me voy a dormir y no necesito nanas de sirenas, tengo el canto espumoso del agua que golpea los cimientos de mi paraíso.

Buenas noches.

Anne

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