Día 86: Huevos fritos para Navidad

 

Ayer día de Navidad la Divina Providencia me trajo un regalo inesperado, un maná caído del cielo que me alegró el estómago ante la posibilidad de un nuevo alimento ya casi olvidado.

Hacía un par de días había descubierto un nido ocupado por un pájaro negro, con pico amarillo y plumas brillantes. Esta visión me hizo salir corriendo como alma que lleva el diablo, pero imaginando la posibilidad de que acabara de poner sus huevos.

Ayer, armada de un valor que tenía olvidado, volví al nido con un palo dispuesta a robar el preciado alimento que me había estado vetado por razones ornitofóbicas.

Dicho y hecho. Gracias a Dios el propietario y sus plumas horribles estaba ausente, así que sin nocturnidad pero con alevosía me hice con el botín.

Menú festivo para Navidad. Huevos fritos que me supieron a gloria bendita.

Anne (la ladrona)

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7 comentarios en “Día 86: Huevos fritos para Navidad

  1. Tranquila, Anne. La descipción del ave y el aspecto de los huevos concuerdan con la idea de que se trata de un mirlo. No tienes por qué asustarte. Es él quien se asusta de ti, y huye al vuelo mientras lanza un graznido que no hace honor a la fama de su canto.

    La culpa no tiene cabida en una isla rebosante de magia. Eso significa que eres más sana, yque tienes mucha suerte.

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  2. Diana:

    En esta isla la especie que debe se más protegida soy yo.

    Hay montones de animales, peces, pájaros, pero lo que no hay son seres humanos.

    Ya sueño con conseguir las fuerzas para robar más huevos…lo confieso 🙂

    Un saludo,

    Anne

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  3. Nauglin:

    ======
    no hay nada como el placer para despistar a la culpa.
    ======

    Vaya frase más acertada Sr. Nauglin, es usted todo un filósofo post navideño.

    Comme d’habitude, un plaisir.

    Anne

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  4. Perdóname por la literalidad, pero no creo que muchos sentimientos tengan cabida en un estómago, ni rugiente ni saciado, aunque desde luego no hay nada como el placer para despistar a la culpa. Y aún diría más; si el pájaro en cuestión se extingue, mejor llorarle con la tripa llena. Salud y olas.

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  5. Padre Nauglin:

    Si no fuera por el placer sublime experimentado al degustar semejante manjar, me sentiría ciertamente culpable.

    Pero la culpa es un sentimiento que no tiene cabida en un estómago hambriento.

    Espero al menos, que es pájaro en cuestión sea una especie que no corra peligro de extinción.

    Ave Maria Purísima.

    🙂

    Clepto-Anne

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  6. ¿Eres consciente de que en la retorcida e irreal concepción del Bien y el Mal que asola el mundo moderno tu acto de robarle los proto-hijos a una pobre bestezuela indefensa cuando está ausente podría llevarte a la hoguera que la mayoría de la gente sin criterio encendería contra los demonios insensibles?

    Las velas eran muy cálidas. Y, afortunadamente, perder la voz no te deja muda, Anne la clepto-naúfraga. Bon appetit.

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