Día 171: Cae la niebla y pierdo la voz

Niebla en mi Cabo Leeuwin
Niebla en mi Cabo Leeuwin

Con la misma velocidad con la que la niebla se ha instalado en Cabo Leeuwin, mi voz ha decidido darse unas vacaciones de mi misma.

En un lugar en el que no tienes nadie con quien hablar es difícil darse cuenta de que no tienes voz. En mi caso ha sido fácil. Muy fácil. Demasiado fácil. Y quizás la razón es que ya no distingo cuando pienso mentalmente de cuando hablo de verdad, la falta de interlocutor humano hace que cualquier diálogo se convierta en un monólogo mental o sonoro.

Afortunadamente se acerca la hora de dormir, la de instalarme en mi cabaña de invierno de espaldas al mar y a su brisa, la de tenderme sobre un colchón convertido en un milhojas de objetos blandos y resistentes que he ido recogiendo por la isla y que contribuyen a destrozarme la espalda y a protegerme del frío.

Mañana será otro día, con voz o sin voz será otro día cualquiera en Cabo Leeuwin.

Buenas noches.
Anne

Anuncios

Un comentario en “Día 171: Cae la niebla y pierdo la voz

  1. Me equivoqué.

    Pense que ibas perdiendo tu animadversión a las aves, pero compruebo que no es así.

    La niebla envuelve a la isla y con ella llega una garza imperial, pero tú sólo ves niebla.

    Todos somos ciegos ante algo. Algunos, ante muchas cosas.

    El que se crea inmune se dará de bruces primero.

    Salud, suerte y clarividencia, Anne.

    Le gusta a 1 persona

Tus comentarios me alimentan....

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s