Día 176: Zen Leeuwin time

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La diferencia entre el antes y el ahora son seis piedras colocadas una sobre la otra creando un equilibrio inestable.
Y debo reconocer que la idea era únicamente modificar mi horizonte, pasar de una línea eternamente horizontal a una construcción vertical. También debo reconocer que puede parecer una locura,  una enorme estupidez, pero cuando te acostumbras a a qué más allá de ti sólo hay una línea que separa el cielo y el mar, cualquier elemento que rompa dicha horizontalidad siempre es bienvenido.

Desde mi Cabo Leeuwin,
Anne

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Un comentario en “Día 176: Zen Leeuwin time

  1. Yo hubiera conseguido, como mucho, amontonar arena -mucha arena, eso sí: me gusta trabajar físicamente- para alterar, de manera incluso más efímera que la tuya, el horizonte.

    Claro que… bien pensado… a ti te ayuda la magia de la isla.

    ¿Cómo si no, habría de aguntarse la del quinto piso?

    El GdC también tiene algo de magia, y por eso un simple cocinillas mantiene vivos durante meses a catorce comensales fijos, más los coyunturales invitados, sin comerse los unos a los otros.

    La verdadera magia -la mejor- es, no cabe duda, la necesaria.

    Salud, suerte y equilibrio

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