Día 202: Mi nuevo tenedor o mi conversión en toda una dama

Tenedor leeuwin

Aunque no se trate de un tenedor de plata, ni siquiera de ningún otro metal, la aparición de un tenedor varado en la arena me ha provocado un cosquilleo en la lengua.

¿Por fin voy a dejar de comer con los dedos?  La respuesta es: S-I

No será para siempre, quizás este acto de civilización solo durará unas semanas, pero mientras tanto me voy a sentir como una verdadera dama.

Abriré lentamente los labios justo en el momento que mi nuevo tenedor Leeuwin se disponga a depositar una porción de comida sobre mi lengua. Luego masticaré despacio pero repetidamente  y al final, tras la deglución, me limpiaré los labios dando pequeños golpecitos con un trozo de mi vestido “vela de mesana”.

Lo dicho, toda un dama.

Madame Anne Leeuwin

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6 comentarios en “Día 202: Mi nuevo tenedor o mi conversión en toda una dama

  1. Ya no estoy en la cocina del GdC, como sabes, pero sigo cocinando.

    Con ese tenedor que la mar habrá desinfectado mil veces, ¿podrás saborear mejor unas albóndigas en salsa de almendra?

    Salud, suerte y civilización, Anne.

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