Día 245: Viento para nacer de nuevo

viento palmeras leeuwin

Hoy de nuevo el viento ha convertido Cabo Leeuwin en una nuez perdida en medio del océano salvaje. Un trozo de tierra diminuta a punto de salir volando en cualquier dirección. Hoy el viento ha convertido a este lugar en lo que más me gusta de él ; un trozo de equilibrio inestable.

Y qué decir de mi, sino que creo estar más hecha de viento que de agua, como si de un pájaro humano sin plumas se tratara.

Estoy tan hecha de viento que el mismo viento me respeta. Me golpea sin rozarme los ojos, me empuja, me zarandea, me refresca, me calienta, pero nunca ataca mis ojos. A ellos los respeta porque sin ellos me quedaría muda.

¿Qué haría yo si el viento no existiera?

Tendría que imaginarlo y soñarlo cada noche para algún día saber crearlo. Porque sin él no soy ni la mitad de mi. Soy una maraña de huesos mal pegados e incompletos. Soy nadie. Soy NADA.

Anne

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9 comentarios en “Día 245: Viento para nacer de nuevo

  1. Recuerdo cómo, hace mucho tiempo, el recelo era tu respuesta ante las aves…

    Pero la evolución también manipula el tiempo en Cabo Leeuwin, y ahora te ves como un pájaro humano, hecho para respirar el viento…

    Salud, suerte y vuelo alto, Anne

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