Día 248: Creando lluvia

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Nunca hubiera tenido una ducha como esta si alguien no la hubiera construido para mí años atrás, cuando ni siquiera yo sabía que iba a terminar en un lugar como Cabo Leeuwin, cuando el que la construyó tampoco sabía que iba a vivir sus últimos días dentro de un tronco.

Pero finalmente la máquina para fabricar lluvia está aqui, y entrar en ella es como vivir dentro de una tormenta de agua cálida que te envuelve y te aisla y te purifica y te devuelve a un vientre materno en el que todo era paz y humo.

Yo Anne.

Yo agua.

Amén.

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4 comentarios en “Día 248: Creando lluvia

  1. Catalina T. M.

    Existe un refrán campesino que dice: “Nadie sabe para quién trabaja”, creo que quien hizo aquella ducha improvisada nunca pensó que trabajaba para ti, alguien que en el futuro se beneficiaría de esa obra. Espero los baños de lluvia te aligeren el corazón. Saludos.

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  2. Absolutamente mágico que sigan apareciendo en Cabo Leeuwin vestigios de otras vidas.

    Y, sin embargo, lo más llamativo para mí es… “te devuelve a un vientre materno en el que todo era paz y humo”

    Me encantaría recibir una botella explicando esa imagen.

    Salud y suerte, Anne.

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