Día 251: Lluvia acercándose a Cabo Leeuwin

LLuvia llegando a Cabo Leeuwin (2)

**************

Me gustan las promesas de cambio que se descubren en el cielo

porque son como un libro abierto.

**************

No hay posibilidad de duda, no la hay en absoluto, y es que cuando vives en una isla como ésta y conviertes sus orillas en los limites de tu Universo, la observación del CIELO es tu biblia apócrifa.

Por eso hoy mi biblia me anuncia la llegada de la lluvia, ese milagro que me dará una tregua, que aplacará el calor, que regará mi huerto y pondrá a prueba la resistencia de mi nuevo aislamiento para el techo de la cabaña de iniverno.

Tengo verdadera necesidad de observar un cielo gris y apagado, estoy saturada de soles amarillos, de días resplandecientes, del exceso de luz que borra el color y lo viste todo de blanco.

Quiero que el agua me caiga desde cielo sin necesidad de soñarla debajo de mi nueva/antigua ducha. Agua fría y agua dulce, agua sin control, vertical y reparadora.

Prometo no esconderme para protegerme de ella, prometo sentarme en mi sillón de madera en Playa Norte y dejar que me envuelva. Qué me moje el pelo y empape mi vestido “vela de mesana”.

Ya se levanta el viento.

Cierro los ojos y espero…..

Anne

Anuncios

5 comentarios en “Día 251: Lluvia acercándose a Cabo Leeuwin

  1. Van Rap:

    Vaya, lo siento mucho. Espero que las cosas no sean tan graves como parecen y que pronto brille de nuevo el sol.

    En cuanto a Caesar Augusta qué te voy a decir. Bueno diré solo una frase y con eso estará todo dicho:
    “Nemo patriam quia magna est amat, sed quia sua.”

    Saludos y que las olas no golpeen demasiado el casco del GdC,

    Anne

    Le gusta a 1 persona

  2. Mati:

    No conocía esa palabra pero estoy encantada con el descubrimiento.

    Aquí la llaman petricor y no está reconocida por la RAE …Real academia española.

    Yo lo llamaba…olor a tierra mojada….pero ahora no sabría distinguirlo del olor a ozono…o quizás si?

    Quiero que llueva, quiero que llueva más …

    Le gusta a 1 persona

  3. El otro día hice un viaje relámpago a mi domicilio en el valle del Ebro. Iba para despedirme de alguien y el cielo parecía acompañar mi estado de ánimo con un telón de fondo parecido al que nos enseñas desde tu isla, recortado en mi caso por los huertos de ribera y, más allá, por encima del valle, por los montes del secarral que envuelve la ciudad.

    Parecía que un chubasco de agua y viento iba a darme la bienvenida en cuanto saliera del mausoleo faraónico que por estación tenemos en esa tierra firme…

    … Pero no cayeron más que cuatro gotas que chisporrotearon sobre el recalentado hormigón de la calle, convirtiéndose instantáneamente en un vapor maloliente que aumentó el bochorno hasta convertirlo en un castigo bíblico.

    Pero mi ciudad no se mueve como tu isla; es incapaz de correr en pos del chubasco. Una nimiedad para la magia de Cabo Leeuwin; una caricia dulce y fresca para ti. ¡Qué suerte!

    Salud, Anne… de suerte, vas servida, veo.

    Le gusta a 1 persona

Tus comentarios me alimentan....

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s