Día 267: Noche de tormenta Leeuwin

Qué nadie piense que me asustan las tormentas porque no es así.

No me dan miedo, no me inquietan ni lo más mínimo, soy totalmente inmune al terror que generan en otras personas. Para mi es como si fueran un juego de niños. Nada. Rien du tout.

Y es que vivir una tormenta en una isla desierta, dormir en una cabaña en la que la impermeabilidad es una utopía, escuchar el mar enfurecido y los árboles batiendo sus ramas contra un ejército hecho de viento, es difícilmente explicable.

Si a esto le unimos que en noches como ésta los miembros de la Pandilla Noé se refugian aterrorizados bajo mi techo colador, que todos y cada uno tiemblan como montañas de gelatina, que emiten ruiditos con cada trueno, con cada relámpago, el resultado parece más cómico que terrorífico.

Pero si no tuviera que fingir confesaría que yo también les tengo pavor, miedo atávico, inconmensurable, y no es por los ruidos ni por las luces que iluminan la noche en Cabo Leeuwin, sino porque una gran tormenta podría borrar mi paraíso de la faz de la Tierra….

….y si me quedara sin paraíso …. me quedaría huérfana.

Anne

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10 comentarios en “Día 267: Noche de tormenta Leeuwin

  1. Catalina T. M.

    ¡Qué preciosa imagen! Bello gif.
    Me encantan las tormentas eléctricas, los rayos, los truenos, los relámpagos, el viento travieso y tanto mejor si es con lluvia.
    Imagino tu cabaña en un hacinamiento animal, y me parece adorable y gracioso.
    🙂
    Cariños Anne.

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