Día 275: Windsock Leeuwin

SIEMPRE ..

quise tener un windsock, un calcetín made in Leeuwin que me indicara la dirección del viento, como si el viento me sirviera para algo más que para sentirlo en la cara o para despeinar las lianas en las que se ha convertido mi pelo.

Y HOY, por fin, el sueño ha dejado de ser un sueño.

En la isla todos andamos como locos. La primera yo. No puedo evitar mirarlo todo el rato, para verlo hinchadito como una zanahoria gigante y voladora.

La pandilla Noé está también alborotada, aunque la mayoría no tienen muy claro para que sirve semejante artefacto.  Lo miran, dejan de mirarlo y poco más.

Solo hay tres miembros de la pandilla que no han dejado de emitir gruñidos de alegría, se miran entre ellos, chocan sus naricitas y solo al final van girando sus orejas “spinnaker ” en la dirección que les marca la manga de viento.

Hoy los cerditos nadadores son casi tan felices como yo.

Anne Windsock

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3 comentarios en “Día 275: Windsock Leeuwin

  1. Tu habilidad ofimática consigue que me quede obnubilado, casi hipnotizado, mirando las roladas dubitativas que marca el catavientos, como si no se acabara de decidir qué dirección es la más sabrosa.

    Cambios en el viento, cambios en el tiempo. Y, por lo visto, soñar con el viento es prever cambios…

    …si es así, que sean para bien.

    Salud, suerte y vientos portantes, Anne

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