Día 307: Coco desayuno

Coco Leeuwin

 

DESPUÉS de una enorme ristra de días en los que el cielo era tan blancucho como los días más blancuchos del mundo, HOY ha salido el sol .

Sol, sol, sol y más sol. SOL para darme de lleno en los ojos y obligarme a cerrarlos envueltos en lágrimas alegres, sol para que lo que ayer era insulso hoy sea epifánico, sol para que el mar me devuelva su cara más brillante y YO explote como si me hubiera tragado un cartucho de dinamita.

(Nota: No sería capaz de vivir en un lugar lleno de niebla, de cielos grises y muertos y tristes hasta decir basta).

Y por si esto no fuera suficiente ( para mi ya lo era), la marea me ha traído un regalo redondito y co-mes-ti-ble.

🙂

Anne

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5 comentarios en “Día 307: Coco desayuno

  1. “Nada más amado que lo que perdí”, dice el poema cantado.

    De pronto, algo tan sencillo como reencontrar al sol, refulgiendo en la cáscara empapada de un coco, se vuelve un regalo inestimable.

    Se percibe cómo crecen tus sentidos, tus sensaciones, tus emociones…

    Cabo Leeuwin… qué extraño lugar.

    Salud, suerte y calorcito, Anne

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