Día 339: Cansancio supino

Coco abierto.jpg

Hoy me siento tan cansada que he decidido no despertar al cangrejo que ha confundido mi ración de coco con un mini océano seco.

No estoy en condiciones de acercarme a la playa, de depositar al ocupante en la orilla, de lavar el coco con agua salada para dejarlo blanquito. Ni siquiera me estoy planteando que el pequeño seis patas sería un aliño perfecto para una sopa.

No me apetece arrancar el manjar de su cama, no tengo fuerzas para masticarlo mucho, ni siquiera para masticarlo poco y tragarlo de golpe. No. No puedo.

Todo el cansancio del mundo se ha hecho un hueco en mi esternón y desde allí me empuja hacia el suelo, hacia la horizontalidad. Quiero cerrar los ojos. Quiero descansar.

Good night.

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4 comentarios en “Día 339: Cansancio supino

  1. Anne:

    Carvalho me enseñó que si vas a recibir una paliza lo mejor es cubrir las partes más vitales de tu cuerpo, enroscándote como una cochinilla, y esperar que pase el chaparrón.

    Palizas no sólo las dan los sicarios y pendencieros. La cotidianidad también se aplica, a veces, a golpear el flanco. Me temo que en esas ocasiones no hay magia que nos proteja. Lo mejor es hacerse cochinilla y guardar fuerzas.

    Hoy gana el cangrejo; mañana será sopa.

    Salud y energía, Anne.

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