Día 412: Y por fin puedo pescar

pesca-asegurada

Hace días que el hambre me apretaba las entrañas, y eso hacía que me mantuviera alejada de cualquier actividad que no me reportara alimento. Cuando estás hambriento el mundo se hace muy pequeño y todo tu cuerpo se convierte en una maquinaria perfecta llamada supervivencia.

Hoy por fin he conseguido pescar, he comido sin hacerle ascos al pescado y ahora mis neuronas parecen funcionar de una forma menos animal.

Ya soy más yo. Ya puedo pensar en otras cosas menos alimenticias.

Anne

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4 comentarios en “Día 412: Y por fin puedo pescar

  1. Navego por mares ubicados en universos que se salpican los unos a los otros. A veces puedo navegar por varios a la vez, mezcladas así sus aguas. Otras veces no; otras veces sigo una ola que parece eterna y que no admite cambios de rumbo.

    Hoy vuelvo a poder navegar entre aguas verdosas como la hoja de un olivo y verdosas como el cristal de una botella vacía, las aguas de un Mediterráneo tewñidas por el bloom de vida primaria y las aguas transparentes donde peces que parecen taxis se te ofrecen complacientes.

    Un verdadero placer.

    Salud y suerte, Anne

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