Día 43: Del calor y las lluvias

Mi tormenta de verano

Y después del calor que invade mi isla como un manto de fuego, la naturaleza ha querido darme un respiro y regalarme un baño de agua dulce caída del cielo.

He lavado mi único vestido sin quitármelo, he recogido agua con todos los cachivaches de aspecto cóncavo que tengo a mi disposición y sobre todo me he lavado el pelo con un huevo que robé en el nido de un pájaro negro.

El sol me gusta pero el calor me agobia. Estoy bien en esta isla, más que bien, estoy feliz. No quiero irme y por eso vuelvo la cara cuando el horizonte me devuelve la silueta de un barco.

Anne

Día 42: Un regalo del cielo…una cama barca

He soñado con una cama barca

En ocasiones, el despertar después de una noche calurosa trae consigo alguna que otra sorpresa.

Y como si el cielo hubiera decidido hacerme un regalo, esta noche he soñado con una preciosa cama que a la vez era un barca. Tenía un colchón blandito y una tela tan blanca como el blanco de las conchas que tapizan la alfombra de mi playa.

Al despertar y darme de bruces con la realidad de mi isla, con mi cabaña de verano mucho menos húmeda que la de invierno, con un colchón de hojas secas tan ruidoso como mi burro “Martes”, la suavidad del sueño se ha disipado y he pisado el suelo.

Pero ahora mi sueño ya es mio. La cama barca forma parte de mis imágenes y está grabada en mi hipotálamo como los petroglifos que descubrí hace un tiempo. Cierro los ojos y la veo. Abro los ojos y está delante de mi.

El placer de soñar y ser capaz de hacerlo real…

Anne

Día 38: Estar vivo es lo único importante (3 Junio)

Estar vivo y mirar el cielo….sólo eso es importante

Hasta en un lugar como este hay días que puedes definir como días raros, días que no empiezan por los pies, que empiezan por el tejado y que cuando menos te lo esperas hacen el pino y zasssss, todo cambia de color.

Me cuesta explicarlo o tal vez no me cuesta nada en absoluto, estoy como un pez que acaba de confirmar que moverse en su mar es un regalo de los dioses, que su equilibrio es inestable, que las mayores estructuras pueden venirse abajo sometidas por una leve brisa.

Sigo en esta isla que se está convirtiendo en un continente, sigo y seguiré porque soy más tenaz de lo que yo misma creía, cuando mi desembarco si hizo tan real como el hambre que me estruja el estómago.

Hoy 3 de Junio de 2010 siento como si hubiera aprendido algo nuevo, he aprendido a pescar sin red, a comer sin abrir la boca, a soñar sin cerrar los ojos, a respirar dentro de una bolsa.

Sigo viva y como siempre he dicho y seguiré diciendo: Respirar y mirar el cielo es lo único importante.

Anne

Día 37: ¿Qué hace un mono subido en ese poste?

Estoy intentando convencerle para que baje...

No se si es fruto del aburrimiento o de que mis cuerdas vocales se están atrofiando por la falta de uso, pero por hablar con alguien lo hago hasta con los monos.

Esta mañana de sol y de viento me he dado de bruces con un poste que nunca supe que hacía ahí, y con un mono subido en él como si fuera un vigía de occidente con problemas de hirsutismo.

Podía haber pasado de largo, mirar hacía otro lado, pero no, aquí las cosas no funcionan así. En este lugar un suceso como éste, es sin duda lo más curioso que me iba ocurrir en muchas semanas.  O quizás en meses.

Me he sentado frente a él a una distancia suficiente para no tener la cabeza en posición incómoda, le he hablado de mis cosas, le he cantado una canción de cuna que ni siquiera creía haber conocido, le he preguntado una y mil veces y el que podía haber sido mi antepasado ni siquiera me ha mirado.

En algún momento me he quedado dormida fruto del calor, del aburrimiento y del dolor de mi mandíbula poco habituada a semejante ajetreo. Al despertar el poste estaba vacío….

 

 

Día 35: Recuperada y con cabaña de verano

Mi nueva cabaña en Playa Sur
Mi nueva cabaña en Playa Sur

Se ha pasado la fiebre, se han evaporado las alucinaciones creadas en mi cerebro fruto del aumento de temperatura. Ya estoy recuperada y con ganas. Bien.

He dejado la cabaña del interior en la que he pasado el invierno y me acabo de instalar en playa sur,  la zona más bonita de la isla que parece sacada de un sueño tan real como la arena que se me pega en los pies.

Aquí he instalado mi hamaca, con la tela de las velas que no pienso utilizar en una posible huída de este lugar. No quiero irme de aquí, así que me he centrado en hacer de mi isla un sitio más cómodo, más habitable. He hecho de ella mi hogar.

El calor empieza a apoderarse de la tierra firme, las palmeras se baten con un viento que cada vez es más cálido y que día a día me seca la piel. He aprendido a sacer aceite del coco que soy incapaz de comer. Tengo la piel hidratada y el pelo cada vez más rubio por efecto del sol.

Me espera el fin de la primavera y la pronta llegada del verano….verano….noches cortas…días largos….calor…el aumento de la pesca…ummm podré comer más pescado y menos algas….

Esto promete.

Anne

Día 34: Fiebre y alucinaciones

¿Es ésto real?

A pesar de las danzas para alejar la lluvia que desde “La isla de la última verdad” me han ofrecido, yo sigo oyendo las gotas golpear las hojas que tapizan el techo de mi cabaña.

Estornudo sin parar, mi manta rellena de paja seca ha empezado a dar más frío que calor, no tengo fuego ni ganas de intentarlo dentro de la cabaña. Si llegara a quemarse mis opciones de supervivencia estarían en peligro.

Ahora tengo calor, mucho calor. Ahora frío, temblores, me duele todo el cuerpo.

Me quedo dormida y me despierto continuamente. Mi estómago hace tanto ruido que parece formar una orquesta con el ruido de la lluvia. Juego a imaginar las melodías que nacen de este dúo extraño.

Calor, calor, no se si es sudor o es el agua que me está empapando. Veo cosas raras, unos hombres bailan junto a un árbol y no hay color, todo es en blanco y negro.

Cierro los ojos y me dejo llevar….bailo con ellos vestida con un traje negro y un sombrero de paja. Voy descalza…..zzz ZZzz zzz

Día 33: Me canso de la lluvia

Llueve y llueve y llueve....

No hay mucho que contar. La verdad es que  no hay nada.

Está lloviendo sin parar, ha empezado por la mañana y no ha parado en todo el día. La humedad me está calando los huesos y el techo de mi cabaña amenaza con ceder bajo la presión del agua.

No puedo salir, bueno, podría hacerlo pero no me apetece mojarme más. No puedo encender fuego dentro y si me mojo la ropa no tendré opción de cambiarme. Tengo hambre. Tengo frío. Quiero sol.

¿He dicho que quiero sol? Pues no es así, no lo quiero, lo necesito, lo necesito. …Los días grises apagan mi alma y sólo puedo quedarme dentro de mi camastro mirando el techo que empieza a gotear.

Hoy ayuno total. Bebo agua de lluvia y el pulpo crudo no me apetece. Estoy tiritando.

Anne

Día 32: Se acabó el hambre

Se acabó pasar hambre...tengo pulpos

Por fin, por finnnnnnnnnn…..ya se pescar.

Los milagros existen, si, doy fe de ello, y no sólo yo estoy contenta, mi estómago está dando saltos de alegría al saber el festín controlado que nos espera.

Y lo que nos espera no es pan para hoy y hambre para mañana, no, ni hablar, ahora se pescar pulpos y hasta que me aburra de ellos voy a comerlos de todas las maneras habidas y por inventar.

Solos o con nonis, solos o mezclados con trocitos de coco, solos o rellenos de algas, ummmmmm se me ocurren mil combinaciones y todas ellas son la gran promesa de un nuevo sabor por descubrir.

Ahora que mi alimentación en la isla se basa en “nada” o en algo muy insípido o maloliente, la llegada de los pulpos a las rocas y mi habilidad recién estrenada son de nuevo un regalo de los Dioses.

Anne

Día 31: Un lunes de paz absoluta

He pasado el día sin hacer nada de nada

La ventaja de vivir sin la presión del tiempo es que eres dueño de cada uno de tus minutos…

Hoy he tenido un lunes perfecto, un día lleno de paz absoluta, puedo confesar y confieso que no he hecho nada de nada salvo tumbarme en la arena, tomar baños de sol y de agua.

Mi piel se está tornado de un color cobrizo, imagino que me da un aspecto más salvaje, tengo peine pero hoy no me ha dado la gana de usarlo y a estas alturas una selva se ha instalado sobre mi craneo. Me gusta sentirme como una salvaje.

En poco tiempo he pasado de ser una señorita de bien, a una hija de una naturaleza con apariencia hostil que ha decidido tratarme como a una reina. El sol de mi isla me maquilla con la suavidad de una pluma. El agua que nació turquesa se convierte en aceite para suavizar mi piel. La falta de comida ha borrado los restos de grasa de mi cuerpo y ahora echo de menos un espejo para mirarme de frente y de lado.

Mañana será martes y sin duda alguna será un día tan perfecto como lo ha sido este lunes. Amo a esta isla y ella me quiere a mi. Ya no le doy pena, ya me respeta y pronto me verá como su dueña.

Anne