Día 43: Del calor y las lluvias

Mi tormenta de verano

Y después del calor que invade mi isla como un manto de fuego, la naturaleza ha querido darme un respiro y regalarme un baño de agua dulce caída del cielo.

He lavado mi único vestido sin quitármelo, he recogido agua con todos los cachivaches de aspecto cóncavo que tengo a mi disposición y sobre todo me he lavado el pelo con un huevo que robé en el nido de un pájaro negro.

El sol me gusta pero el calor me agobia. Estoy bien en esta isla, más que bien, estoy feliz. No quiero irme y por eso vuelvo la cara cuando el horizonte me devuelve la silueta de un barco.

Anne

Día 33: Me canso de la lluvia

Llueve y llueve y llueve....

No hay mucho que contar. La verdad es que  no hay nada.

Está lloviendo sin parar, ha empezado por la mañana y no ha parado en todo el día. La humedad me está calando los huesos y el techo de mi cabaña amenaza con ceder bajo la presión del agua.

No puedo salir, bueno, podría hacerlo pero no me apetece mojarme más. No puedo encender fuego dentro y si me mojo la ropa no tendré opción de cambiarme. Tengo hambre. Tengo frío. Quiero sol.

¿He dicho que quiero sol? Pues no es así, no lo quiero, lo necesito, lo necesito. …Los días grises apagan mi alma y sólo puedo quedarme dentro de mi camastro mirando el techo que empieza a gotear.

Hoy ayuno total. Bebo agua de lluvia y el pulpo crudo no me apetece. Estoy tiritando.

Anne

Día 3: Domingo de tormenta

La tormenta de hoy....toca esperar

Me temo que hoy no va a salir el sol, en su lugar el viento huracanado y el frío van a ser mis compañeros en esta mañana la de mi tercer día en la isla.

Podría empezar a preocuparme pero he decidido no hacerlo y menos reflejarlo en éste, mi diario en la isla. En su lugar voy a pensar en lo que suele ocurrir tras una gran tormenta en el mar. Me siento y espero.

Se que mañana o pasado cuando todo este infierno de viento, agua y mar dejen paso al sol y a la calma, entonces llegará mi recompensa. Recorreré la playa para recolectar los frutos que las olas traerán hasta mi. Los restos de algún naufragio me darán vida. Necesito de todo por lo que cualquier objeto será bienvenido.

Voy a  escribir mi carta de los deseos que espero que lleguen con la tormenta.

Mientras tanto, sigo respirando.

Anne B.