Día 51: Encuentro aloe vera

Aloe vera en Cabo Leeuwin

Ya he encontrado una nueva medicina y tiene nombre y apellidos. Aloe Vera.

¿Me comeré las hojas mezcladas con Noni?

¿Me beberé su jugo en el desayuno?

¿La masticaré como si fuera tabaco de mascar?

Me temo que tengo un problema. Tener acceso a una planta medicina y no saber usarla es como no tenerla.

Siempre me quedarán los Nonis.

Anne

Día 30: ¿Qué hacen unas llaves en mi isla?

He encontrado estas llaves

Hacía ya algunos días en los que parecía que los descubrimientos en mi isla me estaban vetados, una cierta rutina se había apoderado de mis noches y sobre todo de las largas horas de sol.

Pero como suele ocurrir en la vida real, cuando dejas de buscar, cuando crees que ya nada nuevo te espera, boommm, aparece algo que te hace despertar de lo que parecía un sueño envuelto en monotonía, y pones cara de sorpresa aunque nadie esté ahí para darse cuenta.

Esta mañana mientras paseaba por la playa con la mirada hundida en la arena,  intentando proteger mis ojos verdes de la fuerza del sol, un objeto metálico me ha deslumbrado. No eran cristales de sal, no era un tesoro áureo y perdido, era algo mucho mejor.

Unas llaves medio enterradas son, a estas alturas de mi cautiverio, algo más de lo que a primera vista podrías imaginar. Para mi suponen una promesa de algo nuevo, de algo que imagino que no lejos de mi encierra un cambio.

Mis nuevas llaves por ahora no tienen sentido, pero han abierto la cerradura de la caja de Pandora que habita en mi….

Anne

Día 28: Un reloj pintado en mis pies

Mis pies pintados son un reloj de sol

El cambio horario ha llegado también hasta mi isla, y es raro que la medida del tiempo tenga sentido en un lugar como éste.

¿Para que medir el tiempo cuando dispones de él como de un mineral inagotable? ¿Para qué controlar su paso?

He decidido que para mi y para mi vida en la isla necesito saber con cierta exactitud en que hora del día me encuentro. Es la única forma de no dejarme llevar por la pereza y la dejadez que luchan por hacerse un hueco amplio dentro de mi.

No tengo reloj ni otras formas de reconocer las horas con la ayuda del sol, no tengo paredes ni se como hacer uno para que el astro rey me ayude a medir, asi que, he diseñado un sistema nuevo.

He pintado un reloj en mis pies con la henna que yo misma fabrico. Es una joya que tengo que retocar cada cierto tiempo.

Mi reloj va siempre conmigo, camina a mi lado. ¿No es genial?

Anne

Día 27: Un burro llamado Martes

Martes, mi nuevo descubrimiento

Nunca pensé que por estas latitudes existieran este tipo de animales viviendo salvajes en medio de un islote, pero la realidad supera siempre lo que damos por hecho.

Tras mi excursión a Isla Vecina volví descansada, como si una noche fuera de mi isla sirviera para cambiar mis puntos de vista, para hacerme ver las cosas de otra manera. Y es que ver tu hogar desde fuera te abre la mente más rapidamente que un corte en la frente.

Volví con más hambre, con el pelo más rubio y con una balsa improvisada para transportar a mi nuevo compañero, Martes, que no se como pudo sobrevivir en Isla vecina hasta mi llegada.

Martes es un burrito que está en los huesos, es dulce como el algodón aunque no esté vestido de blanco y como era de esperar, le tiene tanto miedo al agua como a las pulgas que campan a sus anchas por todo su cuerpo.

Mi gato Viernes se ha declarado en rebeldía, no se donde está aunque sospecho que me espía hasta que me haga digna de su atención. Los gatos al parecer no olvidan que sus dueños desaparezcan sin previo aviso.

Empieza la aventura de conseguir que Viernes engorde un poco…..¿ A los burros les gusta el coco?

Anne

Día 25: Aprendiendo a comer algas

Mi nueva dieta....algas

El estado de la mar no me permite ni acercarme al agua, tengo miedo de entrar con mi tela aprendiza de red y ser arrastrada por las aguas mar adentro.

El destino tampoco ha vuelto a ponerme monos al alcance para volver a los viejos tiempos de las barbacoas de carne, asi que no me ha quedado más remedio que probar algo nuevo.

Algas, hierbas babosas y mal olientes, que no dudo que estarán llenas de nutrientes pero que aun así darán un descanso a mi paladar saturado de coco.  El primer intento ha terminado sobre la arena, las he vomitado directamente….

El hambre agudiza el ingenio y si tengo en cuenta que mi hambre ya no es medible porque se sale de las escalas, he preparado una ensalada, entre comillas, ….

Algas verdes gelatinosas con sabor a pescado podrido, coco rayado para cambiar la textura y un toque final con la fruta insípida de mi descubrimiento anterior, el noni.

Resultado: Prueba conseguida. Me lo he tragado todo. Vómitos: Cero

Mi aprendizaje en el mundo de las algas ha comenzado.

Anne.

 

Día 14: Petroglifos en la isla

No estoy sola en esta isla

Hoy, en mi paseo diario de exploración he aprovechado mis botas recién estrenadas para adentrarme en una cueva.

Hasta ahora mis pies descalzos lo hacían imposible, pero con la seguridad de la goma  me he sentido capaz de dejar mis miedos junto a la entrada, y me he lanzado a la oscuridad como la intrépida mujer que no soy.

Esperaba como mucho no encontrar nada, pero la isla, mi isla, está dispuesta a ofrecerme un verdadero mundo lleno de todo lo que puedo desear. Hoy he deseado ver arte y he descubierto un arte antiguo, petroglifos.

Y yo que pensaba que nadie había vivido aquí…. Me equivocaba. Los que vivieron antes que yo lo hicieron hace miles de años, en un lejano Neolítico en el que yo no era ni un mero proyecto.

Mí día 14 me ha traido un museo, lo llamaré, Arte Rupestre nº 14.

Anne

Día 6: Y de repente…un gato

Apareció de la nada y será mi viernes

La ventaja de las islas olvidadas y dejadas de la mano de Dios, es que ofrecen al naúfrago abandonado a su suerte ,mil y una posibilidades para jugar a los descubrimientos.

Y hoy me siento como testigo de un creador mudo que ha dado forma a esta isla, la ha modelado con su dedos vistiéndola de todo aquello que yo necesito. Poco a poco.

En seis días he vivido como una salvaje pero ya tengo los restos que me trajo la tormenta, una cabaña, más papel y desde esta mañana tengo un g-a-t-o.

Llegó mientras dormía y se sentó junto a la puerta. Al levantarme su maullido me ha sonado a gloria, una sinfonía sin cellos pero cargada de viejos recuerdos.

Ya

no

estoy

sola

Mi gato se llamará, como no, viernes.

 

Primera mañana del Nuevo Año

Los acantilados rocosos de mi isla
Los acantilados rocosos de mi isla

He amanecido bien en la primera mañana del nuevo año que es también el primero en mi nuevo destino.

Supongo que el frío o las incomodidades de dormir en el suelo me han regalado un enorme dolor de cabeza. Es curioso, esto no ha cambiado, sigo con este maldito dolor por las mañanas y no se si es por un mal sueño o por un buen sueño o simplemente no se debe a nada.

He roto mi vestido para poder caminar mejor, he salido a conocer la zona más escarpada de la isla, la que está justo en las antípodas de mi playa de acogida. Imposible caminar por allí sobre todo para alguien que ha perdido los zapatos.

Mañana tendré que pensar en positivo, en un lugar donde dormir y cobirjarme de las lluvias que adivino por las nubes que no tardarán en llegar.

Mañana será otro día.

Anne