Día 415: ¿Y qué ropa me pongo?

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No es que mis opciones de salir de esta isla se hayan visto aumentadas, pero estos días en los que las horas de luz crecen y crecen como si fueran habichuelas mágicas, he empezado a imaginar cómo podría ser una hipotética vida fuera.

Lo primero que he pensado…¿qué ropa se llevará ahora? ¿podré pasear por la cubierta del barco que me libere, con mi vestido de vela de mesana?

Con estos pensamientos en la cabeza he recurrido a lo que podría llamarse la biblioteca de Cabo Leeuwin, ese lugar en el que guardo los tesoros de papel que descubrí escondidos en la vieja cabaña. Et voilà…la solución estaba allí…una imagen que muestra claramente como deben vestirse las mujeres.

El libro no es actual, pero no creo que la moda haya cambiado tanto.

Anne

Día 412: Y por fin puedo pescar

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Hace días que el hambre me apretaba las entrañas, y eso hacía que me mantuviera alejada de cualquier actividad que no me reportara alimento. Cuando estás hambriento el mundo se hace muy pequeño y todo tu cuerpo se convierte en una maquinaria perfecta llamada supervivencia.

Hoy por fin he conseguido pescar, he comido sin hacerle ascos al pescado y ahora mis neuronas parecen funcionar de una forma menos animal.

Ya soy más yo. Ya puedo pensar en otras cosas menos alimenticias.

Anne