Día 389: Un erizo viene a verme

erizo isla diario naufrago

Hace días que la población de Cabo Leeuwin se mantiene estable, y gracias a la suerte todos hemos salido adelante. No ha habido bajas y todos los miembros de la Pandilla Noé se encuentran en territorio amigo.

Hoy por la tarde, a esa hora en la que solemos sentarnos en playa Sunset a mirar como la magia nos deja a oscuras, hemos divisado movimientos raros en la orilla. Ganesha ha sido el primero en acudir, y al acercar su trompa a la bolita de pinchos, unas patitas se han agarrado a ella como se agarra un erizo a la trompa de un elefante.

Después del revuelo, después de los saltos y los gritos, este pequeño erizo ha entrado a formar parte de la Pandilla Noé. Uno más entre nosotros. Uno más que tendrá que aprender a sobrevivir en un paraíso en el que la comida es siempre un problema.

Bienvenido Bimbo.

Anne

Día 388: Barca para ejercitar la libertad

Barca_Diario naufrago Cabo Leeuwin

Más que una barca, este regalo que me ha traído el mar después de la tormenta, parece un colador con ínfulas de grandeza. Y no es que no me parezca una joya, sino que estoy segura que demasiadas horas a la deriva en un mar salvaje, han hecho de ella una nave lastimera.

Quiero pensar que fue fabricada con manos llenas de esperanza, que sirvió a los propósitos de su creador, y que después decidió liberarla para que pudiera cumplir los sueños de otros.

El problema es que mi espíritu no-marinero ve con recelo este artefacto. Me imagino volcando con la primera ola en miniatura, o simplemente dando vueltas sin posibilidad de seguir un rumbo.

Por ello he decidido usarla para el almacenamiento de comida para preparar la llegada del invierno. Si. Es un buena idea. Me gusta.

Anne

Día 381: Pescar y comer

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Hay un proverbio chino que dice:

Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.

Así que no me queda otra que dedicarme en cuerpo y alma a intentar pescar. ¡Qué digo!. Nada de intentarlo, tengo que pescar.

Mi colección de cebos (un regalo de marea) está lista para salir al ruedo. He rezado para tener suerte. He visualizado el momento de ver el sedal en tensión y un gran pez en el anzuelo. Estoy preparada. Tengo hambre.

Ahora mi juego se llama
pa-cien-cia.

Anne

Día 378: Otoño en la isla

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El otoño ha llegado a mi isla, y si no fuera porque me estoy muriendo de sueño, hoy sería un buen momento para hablar de esta visita tan esperada.

Y es que aunque parezca que fue ayer, el verano, el dichoso verano, el absolutamente caluroso verano se ha ido y lo ha hecho de una forma silenciosa… poco a poco. Hoy me voy, hoy me quedo, hoy me voy o ¿mejor me quedo un poco más?.
Noooo. Venga vete ya.

Y como mi cuerpo todavía no se ha acostumbrado, cuando la luz empieza a caer en la isla mis párpados se deslizan hacia abajo como arrastrados por un yunque gigante. Me duelen. Si.

Sueño. Sueño. Creo que estoy escribiendo con los ojos cerrados…

Buenas noches desde el paraíso.

Anne

Día 225: Mi futura máquina de escribir

maquina escribir cabo leeuwin

Hoy ha hecho calor, pero no un calor cualquiera, ni un calor flojito, ha sido un CALOR con mayúsculas, de esos que te arrastran hacia el líquido elemento por encima de cualquier obstáculo.

El agua estaba helada, fría como la pata de un unicornio y por si esta razón no fuera más que suficiente para mantenerme en la orilla, una legión de carabelas portuguesas se habían apoderado de playa sillón. Así que ahí estaba yo, asfixiada, muerta de hambre ( si, lo sé, ésto no es noticia) y a punto de sufrir un síncope por mi natural intolerancia al calor.

Ya a punto de rendirme y ante la mirada atónita de todos los miembros de la Pandilla Noé que esperaban mi bautizo para seguirme en procesión, Ganesha se ha adelantado al resto y con su trompa ha empujado a las medusas como si de un aspersor tubular se tratara.

Mi primer baño del 2015 ha sido una epifanía a 17 grados centígrados, acompañada de una rotura del digitus tertius pedis (tercer dedo del pie) al engancharse con algo que estaba semi enterrado en la arena…..

Una máquina de escribir que he bautizado como Leeuwin 225.

Anne