Día 193: La luz cambia de color

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Hoy claramente puedo afirmar, que el paso de los días ha traído de la mano un cambio absoluto en el color de la luz que se respira en Cabo Leeuwin.

Las horas de luz avanzan como ejércitos invasores, y con ellas mi supervivencia se ve facilitada con un menor esfuerzo.

Más luz, menos frío, más hambre, más horas para conseguir comida.

Ahora solo me cabe esperar que las tormentas pasadas me obsequien con regalos de marea.

Voy  a imaginar cajas estancas llenas de …. y de ….. y por supuesto también de ….
( el juego consiste en rellenar los huecos).

Buenas noches.
Anne

Día 182: Tiro la casa por la ventana

fiesta en leeuwin

Para encontrar el paraíso a veces tan solo es necesario disponer de alimentos que nos acerquen al nirvana.

Hoy y ahora he decidido quemar mis barcos, vaciar mi despensa, confiar en la providencia para que mañana la naturaleza me regale provisiones, que compensen la pérdida de este stock de seguridad que estoy a punto de fusilar.

Espero que alguien bendiga la mesa, porque ante esta visión he olvidado todas las oraciones…

Anne ( pecando de gula)

Día 179: Y de repente todo es rojo

rojo leeuwin

El paisaje de mi isla no es rojo ni se ha teñido de repente. El suelo no es rico en cinabrio ni está cubierto de cochinillas.

La causa que explica este color soy yo. Son mis ojos. Mi esclerótica se ha convertido en una balsa tan roja como el mismísimo infierno.

Hago memoria, pienso y pienso y recuerdo tantas posibles causas que no se cual ha motivado la infección. Una rama que me golpea mientras me acerco a hurtadillas a un nido para robar huevos, las cañas de mi cabaña cuando se rinden y caen como brazos dormidos, el exceso de sal en mis baños pesqueros, mis dedos sucios secando el lagrimeo, el humo, mi pelo sucio y enredado, la arena, …

Me rindo. Da igual. Ahora solo necesito eritromicina y todo volverá a su antiguo color.

Anne

Día 169: El efecto del agua sobre mis dedos

Después de tres horas en el agua....
Después de tres horas en el agua….

A veces cuando el hambre nos ciega, cuando por mucho que intentemos pensar en otra cosa solo pensamos en comer, no queda otra salida que lanzarse allí donde nunca osaríamos saltar.

Y en mi caso ese «allí» es mi mar en invierno. Un mar con aguas que no invitan ni siquiera a meter los dedos de los pies, ni mucho menos llegar a las rodillas, ni…., ni….

El premio para tamaña aventura, para semejante desafío a las leyes de la termodinámica ha sido un maravilloso arrugamiento de dedos, amén de un dolor de garganta que tardará semanas en dejar de ser el centro de mi universo.

Peces: 0
Moluscos: 0
Otros: 0

Mi hambre, mis dedos, sus ondulaciones y yo nos vamos a dormir.

Desde Cabo Leeuwin,
Anne

Día 168: El primer regalo del año

Algo nuevo para mis pies

Como alguien dijo una vez: Nunca pienso en el futuro….ya llegará.

Y el futuro ya está aquí, lo sé, y ese futuro se llama nuevo año. He contado las muescas en mi árbol de contar y con una tolerancia aceptable para alguien que vive en un lugar como este, hoy, más o menos, empieza un año nuevo.

Después de revisar mi lista vacía de propósitos me he puesto a caminar, primero Playa Sillón, luego Playa Viento y justo antes de despedirme de mi eterno horizonte marítimo sin barcos, he notado algo en los pies…he rezado antes de bajar los ojos porque fuera comida pero he encontrado algo mejor, unos zapatos recién llegados con la marea. Calzado con vocación de barco.

Dios existe y se llama providencia ¡¡

Anne

Día 167: Y de repente…. frío

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Cuando parecía que el invierno daba a su fin en Cabo Leeuwin, cuando mis catarros número 1, 2  y 5 parecían estar curados del todo, entonces llega un frío tardío, uno de esos que llegan sin llamar a la puerta,et …voilà, je suis enrhumée.

Y aunque una isla como ésta no es el mejor lugar para estar como yo estoy, está claro que yo no puedo estar en otro sitio fuera de éste, así que armada con un batallón de paciencia y con mi cabaña travestida de nuevo en «modo invierno», me dispongo a hacer frente a la adversidad como si la adversidad fuera una buena compañera.

Una infusión de hierba rumera, un buen fuego y a esperar que mañana el frío deje de habitar en mis huesos.

Anne

Día 166: Fabricando huellas made in Leeuwin

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Podría parecer una tontería y seguramente no solo lo parece, sino que además lo es.

Fabricar huellas falsas en una isla en la que solo vives tu no tiene sentido, digamos que no tiene mayor sentido que el de pasar el tiempo buscando retos más allá de la búsqueda diaria de comida.

Después de muchos intentos, después de usar la arena de Playa Viento como si de un descomunal cuaderno de dibujo se tratara, al final he conseguido invisibilizar mis pisadas y crear las de un animal misterioso que todavía se muestra opaco.

Anne dando vueltas

Día 165: Comiendo bichos

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Bien sabe Dios del cielo que he intentado retrasar este momento, pero al final las cosas caen por su propio peso y la comida es comida aunque no lo parezca.

En los últimos días no he conseguido pescar, las tortugas han aprendido mi juego y dejan sus huevos en zonas inaccesibles de la playa. Tengo hambre y los insectos que abundan en mi Cabo Leewuin son la respuesta.

Son crujientes, saladitos y entre el hambre y ellos, los elijo a ellos.

Amen.

Anne.

Día 164: Agua + Libro = Agua

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Hasta hoy tenía un solo libro en Cabo Leeuwin.

A partir de hoy no tengo ni un solo libro en Cabo Leeuwin.

Ahora mi antiguo único libro ha querido probar fortuna y lanzarse a las aguas del mar que rodea nuestra isla y ha pasado lo que tenía que pasar.

Agua + libro igual a ….agua

Agua+libro = agua

Será cuestión de esperar y cruzar los dedos y esperar y seguir cruzando los dedos, hasta que una nueva tormenta me traiga un nuevo libro seco-dry-trocken.

Libro+tormenta+mucha agua= agua

No me salen las cuentas…..

Anne