Día 112: Lluvia y lluvia y cielo gris

 

El mundo se ha debido volver loco y en mi isla no para de llover y llover y llover y ….

Mi cabaña está a punto de caerse a pedazos, se desmorona con cada gota que la está convirtiendo en una estalactita de hojas de palmera. Intento apuntalarla con la ayuda de troncos medio podridos pero no tienen fuerza ni para mantenerla en pie.

Sueño con el sol, sueño con tiempo para buscar hojas secas que puedan devolver la impermeabilidad a mi pequeño palacio.

Anne

 

Día 109: Ya he encontrado a la tortuga

Et voilá….

Después de haber visto sus huellas en la arena, después de soñar con sus huevos estampados contra la base de mi única sartén, al final he conseguido encontrar a la tortuga que dejó escrita su marca en una playa de Cabo Leeuwin.

Hoy que la temperatura del agua ha sido benévola invitándome a la aventura fría y húmeda de nadar dentro de ella. 

Ahora me duele todo el cuerpo, tengo la piel como una gallina desplumada, mis labios están tan morados como el corazón de una nueva fruta que no me atrevo a probar.

Estoy cansada y congelada pero…la tortuga Leeuwin está en la cabaña conmigo.

🙂

Anne y su tortuga gigante.

Día 99: Aguas termales en mi paraíso

Pozas de agua termal en mi paraíso

En pleno mes de Febrero, el mes del invierno que empieza a tomar color de primavera, comienzo a tener ganas de mezclarme con el agua que forma parte de todo lo que me rodea y que forma parte de mi.

El frío me está pasando factura y aunque no he cogido ningún resfriado, tengo la voz de un viejo corsario modulada a base  de ron.

Hoy Domingo tomaré un baño en las pozas de agua termal que se encuentran en el corazón de mi isla. No dudo de que será un momento de auténtico placer. Para el pelo he guardado un pequeño huevo de mi último robo…

Anne

 

Día 95: Mar salvaje…mi mar

Hoy mi mar no está para contemplaciones.

Se ha despertado con la furia de los días de tormenta, con la ansiedad de las mareas que se agitan con la luna llena.

Hace frío y el agua está helada, pero aunque el calor me devorara las entrañas no me bañaría….no puedo luchar con este ser disfrazado de mar.

Anne

Día 71: Esperando a que escampe

Lluvia sobre Cabo Leeuwin

Me he despertado con una lluvia que golpeaba con furia el tejado endeble de mi cabaña. Tick tick tick.

He salido del agujero plano que denomino cama y al poner los pies en el suelo, un pequeño lago de agua dulce se había formado junto a mi lecho. He sentido un frío de los que nacen de dentro y al tocarme la ropa, mi vestido hecho con una vela era como una cascada de gotas que se precipitaban contra el suelo.

He preparado un fuego con la poca leña que estaba seca y con el calor y el humo he pasado de estar mojada a estar seca y a tener un inmenso picor en los ojos.

Oigo la lluvia fuera pero sólo me queda esperar a que escampe.

Dia 65: La tina de zinc

El frío se acerca, las mañanas sin sol, las tardes apagadas…

Me apetece tomar un baño con agua caliente y quedarme dormida.

He desenterrado una tina de zinc que alguien cubrió de tierra. Le puso un cartel de madera que decía ‘No tocar’. He aguantado hasta hoy y hoy he dicho basta.

He empezado a calentar agua y a las cinco me regalare un baño relajante.

Particolare piacere.

Día 35: Recuperada y con cabaña de verano

Mi nueva cabaña en Playa Sur
Mi nueva cabaña en Playa Sur

Se ha pasado la fiebre, se han evaporado las alucinaciones creadas en mi cerebro fruto del aumento de temperatura. Ya estoy recuperada y con ganas. Bien.

He dejado la cabaña del interior en la que he pasado el invierno y me acabo de instalar en playa sur,  la zona más bonita de la isla que parece sacada de un sueño tan real como la arena que se me pega en los pies.

Aquí he instalado mi hamaca, con la tela de las velas que no pienso utilizar en una posible huída de este lugar. No quiero irme de aquí, así que me he centrado en hacer de mi isla un sitio más cómodo, más habitable. He hecho de ella mi hogar.

El calor empieza a apoderarse de la tierra firme, las palmeras se baten con un viento que cada vez es más cálido y que día a día me seca la piel. He aprendido a sacer aceite del coco que soy incapaz de comer. Tengo la piel hidratada y el pelo cada vez más rubio por efecto del sol.

Me espera el fin de la primavera y la pronta llegada del verano….verano….noches cortas…días largos….calor…el aumento de la pesca…ummm podré comer más pescado y menos algas….

Esto promete.

Anne

Día 33: Me canso de la lluvia

Llueve y llueve y llueve....

No hay mucho que contar. La verdad es que  no hay nada.

Está lloviendo sin parar, ha empezado por la mañana y no ha parado en todo el día. La humedad me está calando los huesos y el techo de mi cabaña amenaza con ceder bajo la presión del agua.

No puedo salir, bueno, podría hacerlo pero no me apetece mojarme más. No puedo encender fuego dentro y si me mojo la ropa no tendré opción de cambiarme. Tengo hambre. Tengo frío. Quiero sol.

¿He dicho que quiero sol? Pues no es así, no lo quiero, lo necesito, lo necesito. …Los días grises apagan mi alma y sólo puedo quedarme dentro de mi camastro mirando el techo que empieza a gotear.

Hoy ayuno total. Bebo agua de lluvia y el pulpo crudo no me apetece. Estoy tiritando.

Anne

Día 31: Un lunes de paz absoluta

He pasado el día sin hacer nada de nada

La ventaja de vivir sin la presión del tiempo es que eres dueño de cada uno de tus minutos…

Hoy he tenido un lunes perfecto, un día lleno de paz absoluta, puedo confesar y confieso que no he hecho nada de nada salvo tumbarme en la arena, tomar baños de sol y de agua.

Mi piel se está tornado de un color cobrizo, imagino que me da un aspecto más salvaje, tengo peine pero hoy no me ha dado la gana de usarlo y a estas alturas una selva se ha instalado sobre mi craneo. Me gusta sentirme como una salvaje.

En poco tiempo he pasado de ser una señorita de bien, a una hija de una naturaleza con apariencia hostil que ha decidido tratarme como a una reina. El sol de mi isla me maquilla con la suavidad de una pluma. El agua que nació turquesa se convierte en aceite para suavizar mi piel. La falta de comida ha borrado los restos de grasa de mi cuerpo y ahora echo de menos un espejo para mirarme de frente y de lado.

Mañana será martes y sin duda alguna será un día tan perfecto como lo ha sido este lunes. Amo a esta isla y ella me quiere a mi. Ya no le doy pena, ya me respeta y pronto me verá como su dueña.

Anne