Día 32: Se acabó el hambre

Se acabó pasar hambre...tengo pulpos

Por fin, por finnnnnnnnnn…..ya se pescar.

Los milagros existen, si, doy fe de ello, y no sólo yo estoy contenta, mi estómago está dando saltos de alegría al saber el festín controlado que nos espera.

Y lo que nos espera no es pan para hoy y hambre para mañana, no, ni hablar, ahora se pescar pulpos y hasta que me aburra de ellos voy a comerlos de todas las maneras habidas y por inventar.

Solos o con nonis, solos o mezclados con trocitos de coco, solos o rellenos de algas, ummmmmm se me ocurren mil combinaciones y todas ellas son la gran promesa de un nuevo sabor por descubrir.

Ahora que mi alimentación en la isla se basa en «nada» o en algo muy insípido o maloliente, la llegada de los pulpos a las rocas y mi habilidad recién estrenada son de nuevo un regalo de los Dioses.

Anne

Día 25: Aprendiendo a comer algas

Mi nueva dieta....algas

El estado de la mar no me permite ni acercarme al agua, tengo miedo de entrar con mi tela aprendiza de red y ser arrastrada por las aguas mar adentro.

El destino tampoco ha vuelto a ponerme monos al alcance para volver a los viejos tiempos de las barbacoas de carne, asi que no me ha quedado más remedio que probar algo nuevo.

Algas, hierbas babosas y mal olientes, que no dudo que estarán llenas de nutrientes pero que aun así darán un descanso a mi paladar saturado de coco.  El primer intento ha terminado sobre la arena, las he vomitado directamente….

El hambre agudiza el ingenio y si tengo en cuenta que mi hambre ya no es medible porque se sale de las escalas, he preparado una ensalada, entre comillas, ….

Algas verdes gelatinosas con sabor a pescado podrido, coco rayado para cambiar la textura y un toque final con la fruta insípida de mi descubrimiento anterior, el noni.

Resultado: Prueba conseguida. Me lo he tragado todo. Vómitos: Cero

Mi aprendizaje en el mundo de las algas ha comenzado.

Anne.