Día 293: Regalos de marea que rompen dedos

Balón regalo de marea Leeuwin

El otoño es una estación complicada, un cambio gigante que llega poco a poco mientras el sudor del verano se evapora y todo empieza a cambiar como si la vida fuera una serpiente mudando de piel.

Esta semana mientras me estaba recuperando de schock, recibí un regalo de marea no comestible, un regalo redondo que prometía un otoño de deporte y risas.

La pandilla Leeuwin empezaba a tomar clases de voley de la mano ( mejor dicho de la trompa) de Ganesha. La isla en ebullición, mis pulmones preparados, Farinelli de colocador, rodilleras para todos, Marcos el calderón mirando desde la orilla y de repente….. clack.

Bingo. Dedo roto.

No importa, me quedan nueve para empezar a pescar pasivamente con mi nueva nasa.

🙂