Día 310: Nuevo año en el agua

Cascada mini Leeuwin

El FRÍO que estos días llega del mar me ha arrastrado a la cabaña de invierno, esta vez dentro de una cueva que poco a poco empieza a parecer menos cueva y más hogar. Un lugar increiblemente seco,φδ que por alguna extraña razón dispone de una zona con rocas calefactadas  que son el paraíso de unos huesos saturados de humedad.

En el exterior de la cueva, justo por detrás, se encuentra la zona de pozas, un spa en miniatura en el que el agua va rascando el calor del suelo y envolviéndose en él. Un lujo destinado al invierno, a los moradores que tuvieron la suerte o desgracia de vivir en el paraíso de Cabo Leeuwin durante la estación más desapacible del año.

Hoy, antes de la no-comida, voy a darme un baño, voy a quedarme dormida dentro, voy a hacer el muerto sacando solo la naríz del agua.

Anne

Día 225: Mi futura máquina de escribir

maquina escribir cabo leeuwin

Hoy ha hecho calor, pero no un calor cualquiera, ni un calor flojito, ha sido un CALOR con mayúsculas, de esos que te arrastran hacia el líquido elemento por encima de cualquier obstáculo.

El agua estaba helada, fría como la pata de un unicornio y por si esta razón no fuera más que suficiente para mantenerme en la orilla, una legión de carabelas portuguesas se habían apoderado de playa sillón. Así que ahí estaba yo, asfixiada, muerta de hambre ( si, lo sé, ésto no es noticia) y a punto de sufrir un síncope por mi natural intolerancia al calor.

Ya a punto de rendirme y ante la mirada atónita de todos los miembros de la Pandilla Noé que esperaban mi bautizo para seguirme en procesión, Ganesha se ha adelantado al resto y con su trompa ha empujado a las medusas como si de un aspersor tubular se tratara.

Mi primer baño del 2015 ha sido una epifanía a 17 grados centígrados, acompañada de una rotura del digitus tertius pedis (tercer dedo del pie) al engancharse con algo que estaba semi enterrado en la arena…..

Una máquina de escribir que he bautizado como Leeuwin 225.

Anne