Día 388: Barca para ejercitar la libertad

Barca_Diario naufrago Cabo Leeuwin

Más que una barca, este regalo que me ha traído el mar después de la tormenta, parece un colador con ínfulas de grandeza. Y no es que no me parezca una joya, sino que estoy segura que demasiadas horas a la deriva en un mar salvaje, han hecho de ella una nave lastimera.

Quiero pensar que fue fabricada con manos llenas de esperanza, que sirvió a los propósitos de su creador, y que después decidió liberarla para que pudiera cumplir los sueños de otros.

El problema es que mi espíritu no-marinero ve con recelo este artefacto. Me imagino volcando con la primera ola en miniatura, o simplemente dando vueltas sin posibilidad de seguir un rumbo.

Por ello he decidido usarla para el almacenamiento de comida para preparar la llegada del invierno. Si. Es un buena idea. Me gusta.

Anne

Día 153: Verde que te quiero verde

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No es la panacea ni la embarcación con la que podría soñar cualquier náufrago como yo, pero a estas alturas hasta un barco de papel me parece una promesa.

Solo me queda esperar a que el calor de esta primavera que noto en el aire, se encargue de secar el pan de rana de mi recién descubierta barca verde, sin convocar para ello a todos los mosquitos de la isla.

Tengo tiempo. No tengo prisa.

Anne

 

Día 42: Un regalo del cielo…una cama barca

He soñado con una cama barca

En ocasiones, el despertar después de una noche calurosa trae consigo alguna que otra sorpresa.

Y como si el cielo hubiera decidido hacerme un regalo, esta noche he soñado con una preciosa cama que a la vez era un barca. Tenía un colchón blandito y una tela tan blanca como el blanco de las conchas que tapizan la alfombra de mi playa.

Al despertar y darme de bruces con la realidad de mi isla, con mi cabaña de verano mucho menos húmeda que la de invierno, con un colchón de hojas secas tan ruidoso como mi burro «Martes», la suavidad del sueño se ha disipado y he pisado el suelo.

Pero ahora mi sueño ya es mio. La cama barca forma parte de mis imágenes y está grabada en mi hipotálamo como los petroglifos que descubrí hace un tiempo. Cierro los ojos y la veo. Abro los ojos y está delante de mi.

El placer de soñar y ser capaz de hacerlo real…

Anne