Día 306: Frío en la orilla

Noches frias Cabo Leeuwin

El paso de los días se está dejando notar, y ya no solo por la oscuridad que se ha puesto a la cabeza del cambio, sino porque el frío se empieza a colar por todos y cada uno de los poros de la Cabo Leeuwin.

La cabaña de verano es tan heladora como el aliento de un tejón, solo se está medianamente bien cuando el sol la inunda. Cuando éste desaparece llega una pequeña glaciación que se instala como si fuera su casa y no la mía.

Llevo días pensando en reconstruir la cabaña de invierno, que levantada en el interior de la isla junto a las pozas de agua caliente, es un pequeño oasis protegido del viento.

Si, creo que voy a ponerme a ello.

Ahora solo necesito borrar todas la excusas que se me ocurren para evitarlo. (maldita procastinación)

Anne

 

 

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Día 287: Lluvia que no cesa

 

De todos los fenómenos meteorológicos que pueden romper la monotonía de Cabo Leeuwin, la lluvia es quizás el que menos me apetece ( dejando a un lado el calor sofocante + humedad > 95 %) .

Y no siento rechazo por el cielo gris, el mar gris, y un atmósfera tan triste que dan ganas de escribir poesía, sino porque la estanqueidad ha hecho de mi su mayor enemiga.

Mi cabaña es tan permeable que a veces me pregunto si no sería mejor vivir en la cueva de los nadadores (al menos durante el otoño). Tengo que pensarlo y pensarlo pronto….

Mis botas son robustas pero el agua entra por las suelas llenas de agujeros. No tengo gorro, no tengo impermeable, mi vestido de vela de mesana es lo único que me mantiene medianamente seca.

Con este panorama pronto cogeré un resfriado y los herpes labiales me afearán hasta parecer una falsa enferma de escorbuto.

Decidido:  mañana convocaré a la Pandilla Noé y trasladaremos mi residencia hasta la zona de cuevas.

Al final vamos a parecer un portal navideño …

🙂

 

Día 173: Se acercan las nieves

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Se acerca el frío, ese que se presenta sin avisar, que camina como un gato y te envuelve por sorpresa.
Y lo hace justo ahora que mi cocina de campaña sufre los efectos de un viento que anoche la invitó a volar y ella dijo si, y lo intentó y gran
parte de ella lo consiguió dejando su esqueleto desnudo.
Y si además de no tener comida ni siquiera tengo cocina para proteger mi hoguera,  y si además llega el frío y no hay ni un lugar caliente donde sentarme y esperar. …
Voy a cruzar los dedos y esperar un milagro.

Desde mi Cabo Leeuwin,
Anne

Día 112: Lluvia y lluvia y cielo gris

 

El mundo se ha debido volver loco y en mi isla no para de llover y llover y llover y ….

Mi cabaña está a punto de caerse a pedazos, se desmorona con cada gota que la está convirtiendo en una estalactita de hojas de palmera. Intento apuntalarla con la ayuda de troncos medio podridos pero no tienen fuerza ni para mantenerla en pie.

Sueño con el sol, sueño con tiempo para buscar hojas secas que puedan devolver la impermeabilidad a mi pequeño palacio.

Anne

 

Día 72: Impermeabilizando la cabaña

Asi queda la cabaña con su nuevo chubasquero

Después de la experiencia húmeda que ha estado a punto de costarme una neumonía, he decidido impermeabilizar la cabaña con todos los plásticos que había ido trayendo la marea.

Eran mis tesoros, eran posibles velas, quizás vestidos o suelas impermeables para mis botas que empiezan a sentirse como coladores.

Pero cuando lo primero es lo primero, dejamos todo de lado y priorizamos la salud. Se acercan las épocas de lluvias, de fríos, de tardes grises y la leña seca no siempre va a estar ahí.

Mi cabaña ha perdido el poco glamour que tenía. Ahora parece todo menos un hogar, pero ¿qué demonios?, la humedad y la sal me sientan fatal en los huesos.

Hogar dulce hogar.

Desde Cabo Leeuwin.

Anne

 

 

Día 68: Invierno rojo sabor Leeuwin

Hoy el día se despierta con una paleta de tonos en sol y sombra.

Hace frío para salir a pescar y solo me queda un noni a punto de llenarse de gusanos. Pasare hambre, seguro, pero da igual. Eso me mantendrá despierta.

La hiedra que envuelve mi cabaña se ha teñido de rojo, y ese hecho tan sencillo me ha recordado que el ciclo de la vida es imparable.

Sigo aquí
Seguiré
Hoy y mañana
Hasta que aguante

Gracias Cabo Leeuwin por alojarme.

Anne

Día 35: Recuperada y con cabaña de verano

Mi nueva cabaña en Playa Sur
Mi nueva cabaña en Playa Sur

Se ha pasado la fiebre, se han evaporado las alucinaciones creadas en mi cerebro fruto del aumento de temperatura. Ya estoy recuperada y con ganas. Bien.

He dejado la cabaña del interior en la que he pasado el invierno y me acabo de instalar en playa sur,  la zona más bonita de la isla que parece sacada de un sueño tan real como la arena que se me pega en los pies.

Aquí he instalado mi hamaca, con la tela de las velas que no pienso utilizar en una posible huída de este lugar. No quiero irme de aquí, así que me he centrado en hacer de mi isla un sitio más cómodo, más habitable. He hecho de ella mi hogar.

El calor empieza a apoderarse de la tierra firme, las palmeras se baten con un viento que cada vez es más cálido y que día a día me seca la piel. He aprendido a sacer aceite del coco que soy incapaz de comer. Tengo la piel hidratada y el pelo cada vez más rubio por efecto del sol.

Me espera el fin de la primavera y la pronta llegada del verano….verano….noches cortas…días largos….calor…el aumento de la pesca…ummm podré comer más pescado y menos algas….

Esto promete.

Anne