Día 21: Mi primera barbacoa de carne

Mi primera barbacoa...y será de carne

La medida de los placeres se establece en comparación con el tiempo transcurrido desde la ultima vez que  te obsequiaste con ellos.

Y como ni siquiera recuerdo el sabor de la carne, ni su textura, ni su olor, mientras me alimento cada día con el pescado que consigo robar al mar que me rodea, sueño con darme una fiesta como la que me espera esta noche.

Hoy preparado una hoguera quemando la madera que estaba destinada a otros fines, hoy no he escatimado fuego, hoy haré grandes cenizas y llevarán el sabor de la carne.

La madre naturaleza que me rodea y me cuida como si de una hija pródiga se tratara, me ha hecho una ofrenda guiándome hasta el cadaver de un mono que había dado un mal paso y al caer se había golpeado la cabeza.

He dudado mucho delante lo que hacia unos minutos era un ser lleno de vida, incluso he llorado ante la opción de enterrarlo, pero al final ha triunfado la razón, y mi estómago que me anima a sobrevivir ha dicho la última palabra.

Con los ojos rojos y las manos temblorosas lo he cortado en trocitos. Será mi cena de lujo y la comida de los próximos días.

No me siento orgullosa, todavía me noto un poco extraña pero…tengo que sobrevivir.

Anne

Cena de fin de año en la isla

Mi cena...pescado y coco

No me gusta el pescado pero aqui no hay donde elegir….unas cajas de ron van a salvarme.

Entre la tela del vestido se ha quedado enredado un pez, estaba muerto y me ha evitado el mal trago de tener que matarlo. Tengo un cuchillo y se como hacer fuego. Pescado guisado con el agua de un coco, no está mal.

Tengo un plato de madera que debió llegar nadando cerca de mi y estaba varado en mi trozo de playa.
Nunca pensé que mi ultima cena del año iba a ser así. Pescado. Abandonada en una isla. Creo que mañana me despertaré y habrá sido un sueño. Seguro.
Me duermo ya.