Día 412: Y por fin puedo pescar

pesca-asegurada

Hace días que el hambre me apretaba las entrañas, y eso hacía que me mantuviera alejada de cualquier actividad que no me reportara alimento. Cuando estás hambriento el mundo se hace muy pequeño y todo tu cuerpo se convierte en una maquinaria perfecta llamada supervivencia.

Hoy por fin he conseguido pescar, he comido sin hacerle ascos al pescado y ahora mis neuronas parecen funcionar de una forma menos animal.

Ya soy más yo. Ya puedo pensar en otras cosas menos alimenticias.

Anne

Día 351: Festín a la vista

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Yo tengo una red. Mi red es tan pequeña que casi nunca pesco nada con ella. Quizás la causa es mi torpeza y no la red.

Una vez recogí una piedra que resultó ser una escórpora. La pisé y durante varios días
se me quitó el hambre y todo lo demás. Entonces perdí la red y poco después volví a encontrarla.

Hoy mi red, la inútil, se ha crecido como si fuera una red gigante y ha pescado dos gambas listadas. Al verlas he llorado y luego me he concentrado en no pisar escórporas ni fragatas portuguesas.

Mañana toca festín 🙂

Día 334: Huîtres mon amour

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El cultivo de ostras parece estar hecho para mi y para Cabo Leeuwin.

No es sólo mi salvación temporal para engañar el hambre,  sino un suplemento enorme de hierro que me viene como anillo al dedo.

Merci.

Día 316: Si pesco…como pescado.

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No suelo pescar. Suelo intentarlo a diario pero la suerte no suele estar de mi parte.

Hoy quería pescar. Quería intentarlo con ganas, intentarlo de verdad. Quería triunfar, quería ganar y sobre todo quería COMER.

¿Y qué ha pasado?

Pues que lo he conseguido.

Voy a vigilar el fuego !!!

Anne

Día 307: Coco desayuno

Coco Leeuwin

 

DESPUÉS de una enorme ristra de días en los que el cielo era tan blancucho como los días más blancuchos del mundo, HOY ha salido el sol .

Sol, sol, sol y más sol. SOL para darme de lleno en los ojos y obligarme a cerrarlos envueltos en lágrimas alegres, sol para que lo que ayer era insulso hoy sea epifánico, sol para que el mar me devuelva su cara más brillante y YO explote como si me hubiera tragado un cartucho de dinamita.

(Nota: No sería capaz de vivir en un lugar lleno de niebla, de cielos grises y muertos y tristes hasta decir basta).

Y por si esto no fuera suficiente ( para mi ya lo era), la marea me ha traído un regalo redondito y co-mes-ti-ble.

🙂

Anne

Día 295: Recibo una botella con comida ¡¡¡¡

Envío del GdC

Si no lo veo no lo creo.

Si me lo cuentan digo que es mentira.

Esta mañana a bordo de “La Hispanidad”  me he topado con un regalo de marea ANTES de que llegara a la playa. Estabamos a 2 millas de Isla Vecinos cuando he visto algo flotando. Era una botella y no estaba vacía.

No he tenido que abrirla para saber que era un envío de Van Rap desde el GdC. Una crema de espinacas con queso, una crema destinada a paliar mi hambre. Mi maná.

El maná de los israelitas llegaba a un desierto de arena. El mío también llega al desierto, pero de agua.

Gracias 🙂

Día 292: Nasa Leeuwin

Nansa Leeuwin

PARA muchos este montón de alambres podría ser un objeto inútil que la marea ha arrastrado hasta la playa, un amasijo de basura metálica, pero a estas alturas hasta yo soy capaz de imaginar las posibilidades alimenticias de este regalo de marea.

Estoy segura de que con la ayuda de esta nasa mis días de hambre están tocando a su fin. Ya la imagino abrazando centollos, langostas y bogavantes.

Pasen y vean ¡¡¡

Señor Marisco: La nueva nasa Leeuwin tiene preparado un gran espectáculo para usted.

Entre aquí, no se quede fuera, le ofrecemos un maravilloso viaje de ida a Cabo Leeuwin; del mar al fuego y del fuego a la boca, faringe, esófago y finalmente al estómago.

Ahora sólo necesito el cebo….

Anne 🙂