Día 241: Bacalao Leeuwin o el placer hecho pescado

Cod Leeuwin

Lo se. Yo pienso lo mismo.

¿Qué hace un bacalao en estas latitudes?

Pero si te digo la verdad no quiero saberlo, me da igual. No me interesa ver que Cabo Leeuwin es capaz de moverse por la superficie marina como si de un iceberg isleño se tratara. Quizás porque siempre lo he sabido y lo he intentado ocultar. Quizás porque los paraísos errantes todavía resultan más increíbles a ojos de los incrédulos, porque son paraísos tren de los de “ahora me subo” y “ahora me bajo”.

Resumiendo:

Me encanta el bacalao y este ha picado el anzuelo. Ya tengo cena. Ya estoy salvada. Ahora me falta una receta.

Se aceptan propuestas.

Anne

Día 236: Festín de solsticio en Cabo Leeuwin

cena leeuwin

Y hoy de repente he sabido que es el momento de mirar al cielo, de convertir la astronomía en una excusa para celebrar la llegada del solsticio.

Para unos el solsticio de invierno.

Para otros el solsticio de verano.

Y para todos una celebración en Cabo Leeuwin.

Vayan buscando un hueco en sus agendas, vayan comprando vuelos, alquilando barcos, fabricando pateras. Vayan llenado los depósitos de sus coches, hinchando las ruedas de sus bicicletas o engrasando las articulaciones de sus piernas. Vengan nadando, vengan solos o con sus mascotas. Traigan libros, velas, traigan platos, tenedores. Vengan con vino blanco, champagne (Veuve Clicquot), con calimocho,cerveza o jote. Traigan comida en abundancia, comida para cientos o para unos pocos, traigan pan y huevos, ternasco, jamón, traigan croquetas de cocido, traigan lo que roben por las cocinas o lo que cocinen ustedes mismos.

Pero vengan, por Dios, que este solsiticio hay que celebrarlo.

Les espero.

(Vayan confirmando su presencia, medio de transporte y viandas)

Anne

Día 217: El calor llama a la puerta

agua leeuwin

Llega el calor….llega el calor….l-l-e-g-a-a-a

Está aquí….lo sé, lo noto, lo siento en la piel…

…y no solo inunda el aire que respiro, sino que poco a poco se ha ido apoderando del agua que rodea mi isla, haciendo que el liquido elemento me invite a compartir su volumen desafiando al mismísimo Arquímedes.

El calor en las aguas traerá más pesca, y más pescado para comer, y si el pescado me apeteciera sería un placer, pero no lo es, no es un placer, en absoluto deseo seguir comiendo pescado, pero al menos podré bañarme sin lanzar improperios cada vez que meto un pie, o los dos, y no hablemos de si me toca meter la tripa flacucha, o los hombros que de puro rojo parecen los buches de una fragata real.

Qué llegue el calor, pero que sea flojito ¡¡¡

Anne

Día 215: Rúcula…mon amour

rucula leeuwin

Si tuviera que convertirme en un ser herbívoro, comería rúcula como si en ello me fuera la vida. Para desayunar, para cenar, para comer, para picar, para mezclar con el chicle y como aromatizador de la pasta de dientes Clay Leeuwin.

Haría del color verde mi religión, de la clorofila mi pan nuestro de cada día y del glucosinato que contiene mi anti cancerígeno favorito.

Lamentablemente los nacederos de rúcula son escasos en Cabo Leeuwin, y aunque el tamaño de mi estómago se ha reducido hasta parecerse a un riñón, no consigo saciarme a base de verde.

Me voy a pescar ¡¡¡

Anne

Día 205: Mi pequeño huerto Leeuwin

Huerto Leeuwin

Para que negarlo; con la llegada de la primavera me he puesto manos a la obra, y mi pequeña plantación de semillas se convertirá, con la ayuda de los elementos, en una reserva de vegetales que harán mi vida más fácil.

Odisea de la tierra:

Conseguir tierra fértil en un lugar como éste es un tarea más complicada de lo que podría parecer. He tenido que recorrer la isla, adentrarme en las zonas más centrales y más alejadas del mar, para conseguir este oro negro que pueda dar vida a mi futuro universo clorofílico.

Milagro de las semillas:

Las semillas se las debo al que imagino fue el dueño del tractor McCormick-Deering que encontré bajo la maleza. Debía ser un hombre ordenado, pulcro y metódico. No hay duda de ello al observar su colección de semillas, los botes que las guardaban y su letra inmortalizada en las etiquetas medio borradas. Otro día hablaré de él con la ayuda de mi Manual de Grafología.

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Ahora solo me queda esperar, cruzar los dedos, asegurar a mis plantas un buen suministro de agua y cuando llegue el momento …trasplantar.

Nota:

Las reservas de tierra para cultivo están lejos,  a más de una hora de distancia de mi cabaña ( soy lenta, la vegetación es espesa y debido a que los habitantes de mi arca de Noé se empeñan en seguirme ( todos menos Tarsio), dedico la mitad del tiempo buscando a los que se quedan rezagados….

Desde Cabo Leeuwin,

Anne ( la agricultora)

Día 203: Cerdos Leeuwin nadando…cerdos amigos

cerdos leeuwin

Cuando crees que lo has visto todo, te das cuenta de que en realidad no-has-visto-nada.

Por muchas vueltas que hayas dado por el mundo, por muchas playas que hayas descubierto y bautizado, por muchas cuevas exploradas y fondos marinos repasados a golpe de pulmón, al final la naturaleza te sorprende dejándote la boca abierta de par en par mientras …… ves a dos cerdos nadando en el mar y llegando a Cabo Leeuwin.

Al final voy a pensar que mi isla no está tan apartada del mundo real como yo imaginaba, que no lejos de aquí  ( no más allá de lo que un cerdo puede recorrer nadando sin ahogarse ) hay vida humana.

En pocos minutos estos dos atletas estarán en Playa Piedras y es justamente el tiempo del que dispongo para crear vínculos mentales de amistad con los visitantes.

Voy a contar: 1-2-3……………….78…….123……

Todavía veo comida con patas ¡¡¡¡

Sigo contando:  152….198…..617, 618……

No tengo hambre.Son amigos. Los amigos no se comen.

Los-amigossss-nooooo-son-comestiblessssss.

Anne

Día 202: Mi nuevo tenedor o mi conversión en toda una dama

Tenedor leeuwin

Aunque no se trate de un tenedor de plata, ni siquiera de ningún otro metal, la aparición de un tenedor varado en la arena me ha provocado un cosquilleo en la lengua.

¿Por fin voy a dejar de comer con los dedos?  La respuesta es: S-I

No será para siempre, quizás este acto de civilización solo durará unas semanas, pero mientras tanto me voy a sentir como una verdadera dama.

Abriré lentamente los labios justo en el momento que mi nuevo tenedor Leeuwin se disponga a depositar una porción de comida sobre mi lengua. Luego masticaré despacio pero repetidamente  y al final, tras la deglución, me limpiaré los labios dando pequeños golpecitos con un trozo de mi vestido “vela de mesana”.

Lo dicho, toda un dama.

Madame Anne Leeuwin

Día 196: El mobiliario Leeuwin y la cajita de miel

panal Leeuwin

Como es de suponer, el mobiliario de una isla perdida entre los espejos de la nada, es tan reducido como el tamaño actual de mi estómago, por lo que la presencia de una colmena abandonada por algún antiguo habitante, es la excusa perfecta para pensar que aunque no me guste su sabor, la miel es comida…

Ahora me toca hacer una hoguera, apagarla y aprovechar la humareda para armarme de valor, abrir la cajita de futura miel y ver lo que hay dentro.

Si hay abejas me echaré a correr.

Vuelvo a la cabaña para coger el pedernal y unas (las) botas sin agujeros….

Anne

Día 194: La manzana que llegó con la marea

Manzana marea

Hoy de nuevo la providencia se ha sentado a mi lado y juntas hemos encontrado en Playa Sur este regalo de marea.

Una manzana. Una ex-manzana. Una manzana en fase de no-manzana.
Qué demonios….c-o-m-i-d-a.

Una manzana que cayó desde algún barco, que voló por el aire desde la cubierta hasta el agua, y que tras una larga travesía vino a morir en Cabo Leeuwin.

Aunque quizás no se cayó de la mano de nadie, tal vez alguien la lanzó lejos, porque estaba fea, porque sobraba, porque los delfines comen manzanas sólo si están muy frescas.

Voy a vestirme de Eva, al fin y al cabo comer una manzana podrida no es P-E-C-A-D-O.

Desde Cabo Leeuwin,
Anne

Día 182: Tiro la casa por la ventana

fiesta en leeuwin

Para encontrar el paraíso a veces tan solo es necesario disponer de alimentos que nos acerquen al nirvana.

Hoy y ahora he decidido quemar mis barcos, vaciar mi despensa, confiar en la providencia para que mañana la naturaleza me regale provisiones, que compensen la pérdida de este stock de seguridad que estoy a punto de fusilar.

Espero que alguien bendiga la mesa, porque ante esta visión he olvidado todas las oraciones…

Anne ( pecando de gula)