Día 248: Creando lluvia

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Nunca hubiera tenido una ducha como esta si alguien no la hubiera construido para mí años atrás, cuando ni siquiera yo sabía que iba a terminar en un lugar como Cabo Leeuwin, cuando el que la construyó tampoco sabía que iba a vivir sus últimos días dentro de un tronco.

Pero finalmente la máquina para fabricar lluvia está aqui, y entrar en ella es como vivir dentro de una tormenta de agua cálida que te envuelve y te aisla y te purifica y te devuelve a un vientre materno en el que todo era paz y humo.

Yo Anne.

Yo agua.

Amén.