Día 169: El efecto del agua sobre mis dedos

Después de tres horas en el agua....
Después de tres horas en el agua….

A veces cuando el hambre nos ciega, cuando por mucho que intentemos pensar en otra cosa solo pensamos en comer, no queda otra salida que lanzarse allí donde nunca osaríamos saltar.

Y en mi caso ese «allí» es mi mar en invierno. Un mar con aguas que no invitan ni siquiera a meter los dedos de los pies, ni mucho menos llegar a las rodillas, ni…., ni….

El premio para tamaña aventura, para semejante desafío a las leyes de la termodinámica ha sido un maravilloso arrugamiento de dedos, amén de un dolor de garganta que tardará semanas en dejar de ser el centro de mi universo.

Peces: 0
Moluscos: 0
Otros: 0

Mi hambre, mis dedos, sus ondulaciones y yo nos vamos a dormir.

Desde Cabo Leeuwin,
Anne

Día 167: Y de repente…. frío

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Cuando parecía que el invierno daba a su fin en Cabo Leeuwin, cuando mis catarros número 1, 2  y 5 parecían estar curados del todo, entonces llega un frío tardío, uno de esos que llegan sin llamar a la puerta,et …voilà, je suis enrhumée.

Y aunque una isla como ésta no es el mejor lugar para estar como yo estoy, está claro que yo no puedo estar en otro sitio fuera de éste, así que armada con un batallón de paciencia y con mi cabaña travestida de nuevo en «modo invierno», me dispongo a hacer frente a la adversidad como si la adversidad fuera una buena compañera.

Una infusión de hierba rumera, un buen fuego y a esperar que mañana el frío deje de habitar en mis huesos.

Anne

Día 159: Ya es primavera en Cabo Leeuwin

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Los inviernos en las islas son menos inviernos, son como habitaciones caldeadas desde el suelo.

Y aunque reconozco no estar preparada para el frío, confieso que su ausencia me pone las cosas más fáciles. No tengo que preocuparme por el aislamiento térmico de mi cabaña, ni por la ropa de abrigo de la cual no dispongo.

Hoy se acabó el problema. Ahora ya es primavera.

Anne

 

Día 145: La primera hoguera del año

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Mi primera hoguera del año

 

Hoy tenía frío, un frío extraño, seco y hueco. Quizás es que la humedad de la tierra se cuela en mi camastro y finalmente se ha instalado en mis huesos. Tendré que armarme de valor y volver a «Bosque Seco» para recoger hojas y renovar con ellas eso-que-llamo-colchón.

Para quitarse el frío lo mejor es una hoguera. No hace falta que sea grande, con una pequeña consigues el tono suficiente para empezar el día, pero claramente se me ha ido la mano.Da igual.

Mi plan de hoy:  mirar mi pira hasta que se convierta en cenizas.

Anne

Día 122: El otoño pone el pie en Cabo Leewuin

 

Como un conquistador de los de antaño, el otoño ha desembarcado en Cabo Leeuwin con las ganas del que viene para quedarse.

Ha empezado barriendo el azul del cielo con su capa gris, bajando la temperatura del agua y la del aire, que huérfano de sol se pasea por la orilla vistiendo de frío todo lo que encuentra a su paso.

Y pronto llegarán las lluvias y mi cabaña luchará por mantenerse en pie.

Tengo muchas que hacer. El otoño es una estación difícil para los náufragos….

Día 109: Ya he encontrado a la tortuga

Et voilá….

Después de haber visto sus huellas en la arena, después de soñar con sus huevos estampados contra la base de mi única sartén, al final he conseguido encontrar a la tortuga que dejó escrita su marca en una playa de Cabo Leeuwin.

Hoy que la temperatura del agua ha sido benévola invitándome a la aventura fría y húmeda de nadar dentro de ella. 

Ahora me duele todo el cuerpo, tengo la piel como una gallina desplumada, mis labios están tan morados como el corazón de una nueva fruta que no me atrevo a probar.

Estoy cansada y congelada pero…la tortuga Leeuwin está en la cabaña conmigo.

🙂

Anne y su tortuga gigante.

Día 60: Y llega el frío y yo me congelo

El frío se marca en mi piel

Y de repente el otoño se echa encima de mi Cabo Leeuwin. Llega el frío y la amenza de los días cortos. Tristes. Oscuros.

No tengo ropa para protegerme si la temperatura baja demasiado. Tendré que cruzar los dedos y pedir que la marea me traiga de nuevo los restos de un naufragio. Necesito velas para hacerme un vestido de invierno con tres capas.

Hace semanas que las velas se terminaron y me veo obligada a llevar el mismo horario de las estaciones. Cuando se va el sol, me voy yo. Cuando sale el sol, nazco de nuevo.

Me da pereza este otoño de frío que me mira desde las hojas de las palmeras.

Anne

 

Día 34: Fiebre y alucinaciones

¿Es ésto real?

A pesar de las danzas para alejar la lluvia que desde «La isla de la última verdad» me han ofrecido, yo sigo oyendo las gotas golpear las hojas que tapizan el techo de mi cabaña.

Estornudo sin parar, mi manta rellena de paja seca ha empezado a dar más frío que calor, no tengo fuego ni ganas de intentarlo dentro de la cabaña. Si llegara a quemarse mis opciones de supervivencia estarían en peligro.

Ahora tengo calor, mucho calor. Ahora frío, temblores, me duele todo el cuerpo.

Me quedo dormida y me despierto continuamente. Mi estómago hace tanto ruido que parece formar una orquesta con el ruido de la lluvia. Juego a imaginar las melodías que nacen de este dúo extraño.

Calor, calor, no se si es sudor o es el agua que me está empapando. Veo cosas raras, unos hombres bailan junto a un árbol y no hay color, todo es en blanco y negro.

Cierro los ojos y me dejo llevar….bailo con ellos vestida con un traje negro y un sombrero de paja. Voy descalza…..zzz ZZzz zzz