Día 194: La manzana que llegó con la marea

Manzana marea

Hoy de nuevo la providencia se ha sentado a mi lado y juntas hemos encontrado en Playa Sur este regalo de marea.

Una manzana. Una ex-manzana. Una manzana en fase de no-manzana.
Qué demonios….c-o-m-i-d-a.

Una manzana que cayó desde algún barco, que voló por el aire desde la cubierta hasta el agua, y que tras una larga travesía vino a morir en Cabo Leeuwin.

Aunque quizás no se cayó de la mano de nadie, tal vez alguien la lanzó lejos, porque estaba fea, porque sobraba, porque los delfines comen manzanas sólo si están muy frescas.

Voy a vestirme de Eva, al fin y al cabo comer una manzana podrida no es P-E-C-A-D-O.

Desde Cabo Leeuwin,
Anne

Día 17: Mi árbol de Noni

El árbol de Noni

Hoy estaba perezosa, cansada y harta de comer pescado. No tenía ganas de moverme ni de ponerme las botas que han empezado a hacerme rozaduras en los pies.

Entre siesta y siesta en mi nueva hamaca , mi estómago me ha querido recordar que formaba parte de mi anatomía, que seguía ahí, que esos crujidos no anunciaban tormenta sino hambre.

Así que me he levantado, y descalza me he adentrado entre los árboles buscando algo nuevo. Quizás un milagro. Y buscando un regalo del cielo me he encontrado con un árbol de Noni. De repente me he acordado de la primera vez que lo probé, en Panamá, en Bocas del Toro,  hace ya lo que parecen mil años.

No es que me guste su toque amargo, pero nunca viene mal un cambio de sabor.

Anne.