Día 402: Ganesha y el hurto

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¿Cómo puedes convencer a un elefante de que no hace falta comerse todas las reservas de plátanos que llegaron con la marea a Cabo Leeuwin?

Respuesta: de ninguna manera.

Ganesha, el miembro de mayor tamaño de la Pandilla Noé, ha hecho de las suyas arrasando en una sola noche con todas las reservas de plátanos que habíamos almacenado. Y aunque él ha intentado disimularlo, hay cosas, que aunque quiera, un elefante no puede disimular.

Esta mañana se estaba dando un baño y cuando le he preguntado:

—Ganesha, ¿no habrás visto por casualidad una montaña de plátanos en la entrada de la cueva?

El se ha limitado a poner cara de: ¿Yo?…¿Plátanos?….No he visto ninguno….

No he necesitado más que mirarle a los ojos….los ojos de un elefante mentiroso hablan por si solos.

Anne

Día 260: Al agua patos

Cuando nadas ... ésto es lo que ves.
Cuando nadas … ésto es lo que ves.

Hu-yen-do del sol que me tiñe la cara como si de un colorante defectuoso se tratara, intento nadar cuando está nublado, cuando tengo hambre y comer pescado es mi única opción, cuando el calor es sofocante o los mosquitos han hecho de mi una superficie lunar llena de cráteres invertidos.

Pero HOY ni una cosa ni la otra. Hoy me he levantado con ganas de NADAR.

Para salir de la zona de costa lo he hecho con mi inconfundible estilo personal de espalda, y digo inconfundible porque el resto de la Pandilla Noé ha decidido acompañarme, y entro todos…mi estilo era el más ….el más normal 🙂

A la vuelta estaba tan cansada que Ganesha ha hecho de corcel maríno para mí.

Anne

Día 243: Ganesha y sus baños de mar

ganesha nadando en Cabo Leeuwin

Mi elefante Ganesha es en si todo un espectáculo, y no solo porque es divertido, alegre y siempre está arrastrando al resto de la pandilla Noé a hacer las mil y una travesuras, sino porque cree que es un pez.

—Ganesha, sal del agua— repito cincuenta veces cada día. Y el señor duro que es tarde, que no sale, que se queda chapoteando en la orilla o haciendo apnea persiguiendo las olas en retroceso.

El resto de los animales de Cabo Leeuwin le miran desde la orilla, mientras no consiguen animarse para aprender a nadar. Tan solo los dos cerdos que llegaron nadando de Isla Vecinos son capaces de acompañarlo en su incursiones marinas.

Yo al parecer tampoco estoy haciendo del mar mi elemento y es que tengo tanto miedo al sol, que no sabría como sujetarme el sombrero y nadar y esquivar la trompa de Ganesha y sus chorros de agua salada.

Anne

Día 150: Un templo como regalo de la marea

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Un domingo como hoy podría ser un domingo cualquiera, pero el mar de mi Cabo Leeuwin ha hecho que se convierta en un domingo de «regalos de marea».

Desde que vivo aquí, las corrientes marinas han sido mi única fuente de objetos, un maná que me ha facilitado la existencia en un lugar, en el que además de tierra, y agua y unos pocos animales, solo vivo yo.

Esta vez mi regalo de ultramar es extraño. No son cajas, ni restos de barcos, ni botas viejas ni trozos de velas, esta vez el mar me ha traído un templo hecho pedazos, en el que solo la estatua de Ganesha ha sobrevivido.

Estoy nerviosa, inquieta, tengo cientos, qué digo, miles de planes para este «regalo de marea».

Gracias mar.

Anne

Día 134: La familia crece … elefante Leeuwin

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No lo sé, no lo entiendo, no me preguntes ….

Esta mañana es playa Sur me he encontrado a este pequeño elefante haciendo submarinismo en la arena. Me ha costado Dios y ayuda sacarle la trompa, pero al final las olas me han ayudado.

Ha pasado el resto del día un poco mareado, hacía ruiditos mientras le acariciaba las orejas. Creo que ahora tiene hambre y yo tengo dudas, ¿qué comen los elefantes? 

Anne