Día 189: Los nadadores de Cabo Leeuwin

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El agua sigue estando demasiado fría para nadar, mi estómago demasiado ocupado con la digestión de una culebra viperina y yo, sin nada más que hacer, me he puesto a pintar.

Pero hoy no apuesto por el arte efímero, nada de arte al aire libre, hoy quiero crear algo que permanezca en la isla cuando yo ya no esté en ella.

Así que hoy he ido a «Cueva Luminosa», he mirado una de las paredes que todavía permanece desnuda y el recuerdo de Almásy me ha indicado que era un buen lugar, un Gilf al-Kebir nº 2 en versión Leeuwin.

Ya tengo tres nadadores que no conocerán el desierto, que vivirán por y para siempre en mi paraíso, en Cabo Leeuwin, y que cada 8 de Febrero de cada año, de aquí al fin de los días, se harán carne, saldrán de la cueva y podrán N-A-D-A-R.

Anne