Día 336: Mirar el cielo y nada más

Koh Chang Island, Thailand

A veces me gusta pasar el día en blanco, o lo que es lo mismo, pasar el día sin hacer nada de nada. Y cuando digo nada es nada, ni comer, ni moverme, ni buscar comida.

Estos días de asueto suelen llegar después de llenar mi estómago de una forma desmedida, como una resaca monumental, en la que todo mi organismo necesita de reposo absoluto para hacer una digestión correcta.

Después del atracón de ostras, y de la ingesta desmedida de cangrejos pocos días después, está claro que mis días en blanco van a repetirse como el eco.

Hoy en blanco, mañana en blanco,….

El placer de poder elegir el color de tus días no tiene precio.

Anne (white)

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Día 275: Windsock Leeuwin

SIEMPRE ..

quise tener un windsock, un calcetín made in Leeuwin que me indicara la dirección del viento, como si el viento me sirviera para algo más que para sentirlo en la cara o para despeinar las lianas en las que se ha convertido mi pelo.

Y HOY, por fin, el sueño ha dejado de ser un sueño.

En la isla todos andamos como locos. La primera yo. No puedo evitar mirarlo todo el rato, para verlo hinchadito como una zanahoria gigante y voladora.

La pandilla Noé está también alborotada, aunque la mayoría no tienen muy claro para que sirve semejante artefacto.  Lo miran, dejan de mirarlo y poco más.

Solo hay tres miembros de la pandilla que no han dejado de emitir gruñidos de alegría, se miran entre ellos, chocan sus naricitas y solo al final van girando sus orejas “spinnaker ” en la dirección que les marca la manga de viento.

Hoy los cerditos nadadores son casi tan felices como yo.

Anne Windsock

Día 245: Viento para nacer de nuevo

viento palmeras leeuwin

Hoy de nuevo el viento ha convertido Cabo Leeuwin en una nuez perdida en medio del océano salvaje. Un trozo de tierra diminuta a punto de salir volando en cualquier dirección. Hoy el viento ha convertido a este lugar en lo que más me gusta de él ; un trozo de equilibrio inestable.

Y qué decir de mi, sino que creo estar más hecha de viento que de agua, como si de un pájaro humano sin plumas se tratara.

Estoy tan hecha de viento que el mismo viento me respeta. Me golpea sin rozarme los ojos, me empuja, me zarandea, me refresca, me calienta, pero nunca ataca mis ojos. A ellos los respeta porque sin ellos me quedaría muda.

¿Qué haría yo si el viento no existiera?

Tendría que imaginarlo y soñarlo cada noche para algún día saber crearlo. Porque sin él no soy ni la mitad de mi. Soy una maraña de huesos mal pegados e incompletos. Soy nadie. Soy NADA.

Anne

Día 242: Pisando minas

MIna en Cabo Leeuwin

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Todas las mañanas salto de la cama y piso una mina. La mina soy yo. Después de la explosión me paso el resto del día juntando los pedazos.

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Día 240: La libertad de la distancia

playa leeuwin

Ahora que el verano ha dado de lleno con este planeta llamado Tierra, se que la única y exclusiva razón por la que mi paraíso está libre de las avalanchas humanas, es por la distancia que lo separa del resto del mundo habitado.

Se que estas playas vírgenes se verían mancilladas por no-naúfragos, muertos y penados por teñirse de negro bajo un sol potencialmente melanómico.

Se que la pandilla Noé tendría que subirse a los árboles o desaparecer en el interior de la isla para no ser vista, para evitar que la marabunta confundiera a sus miembros con seres mágicos y se los arrebatara a Cabo Leeuwin.

Gracias que los mapas se borraron y las brújulas son incapaces de indicar el camino hacia este lugar.

Anne ( a salvo )

Día 225: Mi futura máquina de escribir

maquina escribir cabo leeuwin

Hoy ha hecho calor, pero no un calor cualquiera, ni un calor flojito, ha sido un CALOR con mayúsculas, de esos que te arrastran hacia el líquido elemento por encima de cualquier obstáculo.

El agua estaba helada, fría como la pata de un unicornio y por si esta razón no fuera más que suficiente para mantenerme en la orilla, una legión de carabelas portuguesas se habían apoderado de playa sillón. Así que ahí estaba yo, asfixiada, muerta de hambre ( si, lo sé, ésto no es noticia) y a punto de sufrir un síncope por mi natural intolerancia al calor.

Ya a punto de rendirme y ante la mirada atónita de todos los miembros de la Pandilla Noé que esperaban mi bautizo para seguirme en procesión, Ganesha se ha adelantado al resto y con su trompa ha empujado a las medusas como si de un aspersor tubular se tratara.

Mi primer baño del 2015 ha sido una epifanía a 17 grados centígrados, acompañada de una rotura del digitus tertius pedis (tercer dedo del pie) al engancharse con algo que estaba semi enterrado en la arena…..

Una máquina de escribir que he bautizado como Leeuwin 225.

Anne

Día 221: Bayas negras made in Leeuwin

Bayas negras Leeuwin

El efecto de las bayas negras con nombre desconocido, sobre el aparato digestivo de un ser acostumbrado al ayuno involuntario, se parece más a un laxante que a cualquier otro resultado definido por la medicina tradicional.

Con ésto no digo nada y lo digo todo.

Debo irme.

Ya…..

Anne