Día 34: Fiebre y alucinaciones

¿Es ésto real?

A pesar de las danzas para alejar la lluvia que desde «La isla de la última verdad» me han ofrecido, yo sigo oyendo las gotas golpear las hojas que tapizan el techo de mi cabaña.

Estornudo sin parar, mi manta rellena de paja seca ha empezado a dar más frío que calor, no tengo fuego ni ganas de intentarlo dentro de la cabaña. Si llegara a quemarse mis opciones de supervivencia estarían en peligro.

Ahora tengo calor, mucho calor. Ahora frío, temblores, me duele todo el cuerpo.

Me quedo dormida y me despierto continuamente. Mi estómago hace tanto ruido que parece formar una orquesta con el ruido de la lluvia. Juego a imaginar las melodías que nacen de este dúo extraño.

Calor, calor, no se si es sudor o es el agua que me está empapando. Veo cosas raras, unos hombres bailan junto a un árbol y no hay color, todo es en blanco y negro.

Cierro los ojos y me dejo llevar….bailo con ellos vestida con un traje negro y un sombrero de paja. Voy descalza…..zzz ZZzz zzz

Día 33: Me canso de la lluvia

Llueve y llueve y llueve....

No hay mucho que contar. La verdad es que  no hay nada.

Está lloviendo sin parar, ha empezado por la mañana y no ha parado en todo el día. La humedad me está calando los huesos y el techo de mi cabaña amenaza con ceder bajo la presión del agua.

No puedo salir, bueno, podría hacerlo pero no me apetece mojarme más. No puedo encender fuego dentro y si me mojo la ropa no tendré opción de cambiarme. Tengo hambre. Tengo frío. Quiero sol.

¿He dicho que quiero sol? Pues no es así, no lo quiero, lo necesito, lo necesito. …Los días grises apagan mi alma y sólo puedo quedarme dentro de mi camastro mirando el techo que empieza a gotear.

Hoy ayuno total. Bebo agua de lluvia y el pulpo crudo no me apetece. Estoy tiritando.

Anne

Día 3: Domingo de tormenta

La tormenta de hoy....toca esperar

Me temo que hoy no va a salir el sol, en su lugar el viento huracanado y el frío van a ser mis compañeros en esta mañana la de mi tercer día en la isla.

Podría empezar a preocuparme pero he decidido no hacerlo y menos reflejarlo en éste, mi diario en la isla. En su lugar voy a pensar en lo que suele ocurrir tras una gran tormenta en el mar. Me siento y espero.

Se que mañana o pasado cuando todo este infierno de viento, agua y mar dejen paso al sol y a la calma, entonces llegará mi recompensa. Recorreré la playa para recolectar los frutos que las olas traerán hasta mi. Los restos de algún naufragio me darán vida. Necesito de todo por lo que cualquier objeto será bienvenido.

Voy a  escribir mi carta de los deseos que espero que lleguen con la tormenta.

Mientras tanto, sigo respirando.

Anne B.