Día 286: Luna roja, marea y mejillones

Mejillones Leeuwin

 

Como dice el refrán «No hay mal que por bien no venga» :

MAL:

El mal no es un mal verdadero, es simplemente la constatación de que «si duermes mucho te lo pierdes todo», y lo que yo me he perdido es la visión de la luna roja de la que todos hablan. Una luna descomunal que ha debido apropiarse del cielo de Cabo Leeuwin como si de un meteorito rojo se tratara, un tomate gigante y redondito, un disco de papaya madura, un espectáculo digno de ser visto y más desde un lugar como éste, un lugar alejado de las luces del mundo, un paraíso en el que el cielo forma 180º de realidad mágica.

BIEN:

Después de dormir hasta las mil, me he despertado con una tremenda paz instalada debajo de mis cejas. Me he levantado despacito y he recorrido la cueva de los nadadores, pasando los dedos junto a las figuras que alguien hace siglos dibujó.

Al llegar a la cabaña todo parecía haber cambiado, era como si el mar se hubiera asustado, retrocediendo como un animal con la cola entre las piernas. El paisaje era tan distinto que me he pellizcado para verificar que no era un sueño. Me ha dolido. Estaba despierta. Era la primera marea baja que veía en Cabo Leeuwin. La responsable, sin duda, la luna roja.

El bien que ha venido es una roca al descubierto llena de mejillones. El bien es comida.

Gracias Luna.

🙂

 

Día 189: Los nadadores de Cabo Leeuwin

nadadores leeuwin

El agua sigue estando demasiado fría para nadar, mi estómago demasiado ocupado con la digestión de una culebra viperina y yo, sin nada más que hacer, me he puesto a pintar.

Pero hoy no apuesto por el arte efímero, nada de arte al aire libre, hoy quiero crear algo que permanezca en la isla cuando yo ya no esté en ella.

Así que hoy he ido a «Cueva Luminosa», he mirado una de las paredes que todavía permanece desnuda y el recuerdo de Almásy me ha indicado que era un buen lugar, un Gilf al-Kebir nº 2 en versión Leeuwin.

Ya tengo tres nadadores que no conocerán el desierto, que vivirán por y para siempre en mi paraíso, en Cabo Leeuwin, y que cada 8 de Febrero de cada año, de aquí al fin de los días, se harán carne, saldrán de la cueva y podrán N-A-D-A-R.

Anne