Día 410: Preparados para volar

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¿Quién dijo que del dicho al hecho hay un gran trecho?

A veces del dicho al hecho solo hay un pequeño suspiro, un F.J., un centímetro escaso, un visto y no visto, un además de volar lleva cámara y puedes grabar desde el aire.

Tengo ganas de poner mis ojos en el cielo. Quiero ver mi paraíso desde el aire y buscar cardúmenes cerca de la orilla para asegurarme una buena pesca. Quiero viajar sin mover los pies…volar sin alas…volar sin alejarme del suelo.

Podré vigilar a la Pandilla Noé, y quedarme tranquila cuando alguno de ellos lleve días sin aparecer por la cabaña.

Podré espiar a los barcos que pasen cerca de Cabo Leeuwin, y grabar a sus tripulantes sin poner en riesgo la ubicación de mi paraíso.

Un mundo entero de posibilidades se abren ante mí, de las dificultades ya me ocuparé más tarde.

Anne

 

Día 407: Y la niebla se fue por dónde había venido

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Y cuando parecía que la niebla se había instalado en Cabo Leeuwin como un okupa con malas intenciones, finalmente las plegarias a los dioses han funcionado.

La niebla, después de pintar el mar y las palmeras con su color gris aburrido, se ha ido por donde había venido. Se ha ido con viento fresco.

Ahora el sol se ha hecho el dueño del paisaje, ha dejado claro que aunque empiece el invierno, la luz no volverá a filtrarse a través de la niebla, porque no habrá más niebla. Se acabó.

Mi cara blancucha, mis brazos blancuchos y, el resto de mi anatomía están ahora expuestos al sol para recuperar la vitamina D que, como sería de esperar, brilla por su ausencia en mi torrente sanguíneo.

Au revoir brouillard.

Anne

Día 391: Niebla en el paraíso

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Hay veces en las que al despertarte ya sabes que el día es tan gris, como el gris más grisáce0 del mundo. Lo notas al abrir los ojos, lo percibes en la luz que se cuela por esa mini ventana que te permite ver lo que pasa fuera de la cabaña.

Cabo Leeuwin está abrazando el otoño que por fin se ha instalado en la isla como un huésped fijo. Los días se están enfriando y el cielo ha cerrado a cal y canto el acceso al sol que ha sido un compañero fiel y cargante durante todo el verano.

Antes de que llegue Noviembre tendré que trasladarme a la cueva de piedras calientes, allí es más fácil sobrevivir al invierno. Es un lugar oscuro pero no hace frío. Creo que es bueno alejarse de la orilla del mar cuando las tormentas hacen su entrada en escena. Allí estaré bien y lo sé.

Me voy a buscar madera.

Anne

Día 390: Entender la poesía

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“Si leo un libro y siento todo el cuerpo tan frío que ningún fuego es ya capaz de calentarme, sé que eso es poesía…”

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Día 363: Otoño…acercándose

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Es una sensación rara,  un pálpito, es como empezar a notar un mínimo cambio imperceptible para casi todos.

El calendario diría que falta un mes, el centro de nuestro sistema solar lo confirmaría, la temperatura del agua sería el colofón final.

Estamos en verano pero este guerrero de fuego se está batiendo en retirada.

Lo sé.
Lo noto.
Se acerca el otoño y sé que este año será una estación extraña.

Día 336: Mirar el cielo y nada más

Koh Chang Island, Thailand

A veces me gusta pasar el día en blanco, o lo que es lo mismo, pasar el día sin hacer nada de nada. Y cuando digo nada es nada, ni comer, ni moverme, ni buscar comida.

Estos días de asueto suelen llegar después de llenar mi estómago de una forma desmedida, como una resaca monumental, en la que todo mi organismo necesita de reposo absoluto para hacer una digestión correcta.

Después del atracón de ostras, y de la ingesta desmedida de cangrejos pocos días después, está claro que mis días en blanco van a repetirse como el eco.

Hoy en blanco, mañana en blanco,….

El placer de poder elegir el color de tus días no tiene precio.

Anne (white)

Día 330: Tesoros en papel (Las hermanas Bunner)

Libros encontrados Cabo Leeuwin

Entre los tesoros en papel que encontré bajo las tablas de la primera cabaña, hay uno que voy a leer después de ganarle la batalla a una legión de hongos bibliófagos.

Lo leeré al sol, solo al sol. Lo leeré siempre fuera de la cueva. Lo leeré despacito para que el placer dure más tiempo.

Las hermanas Bunner (Edith Wharton) están en su mercería y no quiero perderme ni un detalle de su vida.

Ahora toca esperar a que la lluvia me de un respiro para volar.

Anne

Día 322: Globo Montgolfier Leeuwin

Globo flotando Cabo Leeuwin

HOY la mañana se ha despertado fría, muy fría, tanto que desde mi atalaya en la puerta de la cueva me he planteado una vuelta rápida a mi lecho de piedras calientes. Y así hubiera sido de no ser por la insistencia de Alnitak para que le siguiera hasta la playa.

Al llegar me he encontrado a la Pandilla Noé mirando extasiada hacia el océano, como si estuvieran viendo un eclipse de sol o un visitante de otro planeta.

El motivo:

Un globo aerostático posado sobre el mar y con la cesta completamente hundida.

En ese momento el frío que ya sentía se ha convertido en hielo, no se si por el miedo o por la idea de meterme en el agua gélida y nadar hasta él con la esperanza de recuperarlo  arrastrándolo hasta la playa.

Si al peso de la cesta mojada y semihundida le unimos el peso de los cilindros de propano, y el de la tela descomunal cubierta de agua, necesitaríamos un remolcador que no tenemos. Ni toda la pandilla Noé tirando a la vez sería capaz de moverlo…

No nos queda otra que cruzar los dedos y esperar que la marea haga el trabajo…

Anne

 

Día 319: Sonrisas de marea

Patos perdidos en Cabo Leeuwin

 A veces los regalos de marea no me salvan la vida, pero al menos me hacen sonreír.

Por ahora no se que hacer con semejante presente no comestible. No sé si dejar a los patos en la playa o llevármelos hacia un destino menos acuático. Quizás en la cueva de las piedras calientes serían un elemento decorativo; el contraste perfecto entre los ciervos y bisontes que estoy pintando en las paredes con mi mano paleolítica.

Anne

Día 318: De cuevas y tesoros

Cueva sin abrir Leeuwin

Cualquiera que viera esta fotografía podría pensar que un derrumbe inesperado ha hecho de mi cueva de invierno una tumba, pero la realidad es otra y desde luego más favorable a mi persona.

Yo sigo viva. Mi cueva sigue en pie.

Este lugar es otro. Un descubrimiento reciente que ha despertado mi vena espeleóloga, dejando de lado mis otras venas claustrofóbicas.

La extraña bajada de la marea en Playa Sillón dejó este agujero al descubierto, y es que las últimas lunas están cambiando el funcionamiento de Cabo Leeuwin. Alguno de los factores de la ecuación se ha modificado y esto ha generado una serie de pequeños cambios en cadena.

He pasado tres horas para conseguir abrir una vía. Me he llenado los brazos de arañazos y los pulmones de polvo. He bebido agua de la botella que llegó dentro del Jeep del contenedor, me ha servido para hidratarme y se ha chafado con una roca. Adiós botella.

Adiós día.

Mañana más.