Día 388: Barca para ejercitar la libertad

Barca_Diario naufrago Cabo Leeuwin

Más que una barca, este regalo que me ha traído el mar después de la tormenta, parece un colador con ínfulas de grandeza. Y no es que no me parezca una joya, sino que estoy segura que demasiadas horas a la deriva en un mar salvaje, han hecho de ella una nave lastimera.

Quiero pensar que fue fabricada con manos llenas de esperanza, que sirvió a los propósitos de su creador, y que después decidió liberarla para que pudiera cumplir los sueños de otros.

El problema es que mi espíritu no-marinero ve con recelo este artefacto. Me imagino volcando con la primera ola en miniatura, o simplemente dando vueltas sin posibilidad de seguir un rumbo.

Por ello he decidido usarla para el almacenamiento de comida para preparar la llegada del invierno. Si. Es un buena idea. Me gusta.

Anne

Día 295: Recibo una botella con comida ¡¡¡¡

Envío del GdC

Si no lo veo no lo creo.

Si me lo cuentan digo que es mentira.

Esta mañana a bordo de «La Hispanidad»  me he topado con un regalo de marea ANTES de que llegara a la playa. Estabamos a 2 millas de Isla Vecinos cuando he visto algo flotando. Era una botella y no estaba vacía.

No he tenido que abrirla para saber que era un envío de Van Rap desde el GdC. Una crema de espinacas con queso, una crema destinada a paliar mi hambre. Mi maná.

El maná de los israelitas llegaba a un desierto de arena. El mío también llega al desierto, pero de agua.

Gracias 🙂

Día 294: A bordo de mi balsa «Hispanidad»

Balsa 12 de Octubre Leeuwin

Hoy 12 de Octubre es un día especial. Un día grande.

Hoy mi balsa «Hispanidad» se lanza a la conquista de las 5 millas náuticas que separan Cabo Leeuwin de Isla Vecinos.

Entre mi paraíso y ese lugar, del que me llega el sonido de un cello, hay 9.260 metros, una barrera tan descomunal como diminuta para alguien que ha hecho del mar su frontera.

No tengo velas, y aunque las tuviera el viento no estaría de mi lado. Hace días que el otoño ha borrado la brisa, es comoun calma chicha que lo envuelve todo paralizando cualquier intento de movimiento.

Me da igua, no me importa. Hoy es el día y aunque los elementos no estén de mi lado, me encomiendo al mismo diablo y a bordo de «Hispanidad» …. zarpamos.

Llevo dos remos, un dedo roto, el pelo atado con trozo de liana. Llevo algo parecido a un sombrero, nada de comida y ese hambre que me sigue como un perro lazarillo.

Tengo un as en la manga, y esa carta se llama Marcos, el calderón….se viene conmigo.

Lo sé….nunca nadie utilizó una ballena piloto de remolcador.

Hispanidad y yo estaremos a salvo 🙂

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VER CADA DIA EL MAR NOS CONVIERTE EN MARINOS IMAGINARIOS.

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Día 188: Un caballito de Totora Leeuwin

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Lo que durante mucho tiempo parecía un proyecto imposible se ha hecho realidad, demostrando a todos los que habitan la isla, es decir, un humano (yo) y una pandilla de animales de lo más variopinta, que es posible construir un caballito de totora con juntos no nacidos a orillas del Lago Titicaca.

Ahora todo está listo para salir a navegar, para circunvalar la isla y crear así una imagen mental más real de las verdaderas dimensiones de mi paraíso.

Lista de problemas antes de zarpar:

* El agua está helada.

* Me mareo mucho. Me mareo…seguro.

* He visto varias Carabelas Portuguesas (variedad GdC) cerca de la costa.

* ¿Tendré fuerzas para remar sin rendirme a la primera de cambio?

* Y la más importante de todas:

¿Merece la pena el esfuerzo y el riesgo que supone tamaña aventura ?

Mientras completo la lista de excusas para evitar salir de mi zona de confort, voy a amarrar mi nave de totora……lo último que deseo es tener que nadar para ir a buscarla.

Anne

Desde Cabo Totora Leeuwin