Día 402: Ganesha y el hurto

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¿Cómo puedes convencer a un elefante de que no hace falta comerse todas las reservas de plátanos que llegaron con la marea a Cabo Leeuwin?

Respuesta: de ninguna manera.

Ganesha, el miembro de mayor tamaño de la Pandilla Noé, ha hecho de las suyas arrasando en una sola noche con todas las reservas de plátanos que habíamos almacenado. Y aunque él ha intentado disimularlo, hay cosas, que aunque quiera, un elefante no puede disimular.

Esta mañana se estaba dando un baño y cuando le he preguntado:

—Ganesha, ¿no habrás visto por casualidad una montaña de plátanos en la entrada de la cueva?

El se ha limitado a poner cara de: ¿Yo?…¿Plátanos?….No he visto ninguno….

No he necesitado más que mirarle a los ojos….los ojos de un elefante mentiroso hablan por si solos.

Anne

Día 389: Un erizo viene a verme

erizo isla diario naufrago

Hace días que la población de Cabo Leeuwin se mantiene estable, y gracias a la suerte todos hemos salido adelante. No ha habido bajas y todos los miembros de la Pandilla Noé se encuentran en territorio amigo.

Hoy por la tarde, a esa hora en la que solemos sentarnos en playa Sunset a mirar como la magia nos deja a oscuras, hemos divisado movimientos raros en la orilla. Ganesha ha sido el primero en acudir, y al acercar su trompa a la bolita de pinchos, unas patitas se han agarrado a ella como se agarra un erizo a la trompa de un elefante.

Después del revuelo, después de los saltos y los gritos, este pequeño erizo ha entrado a formar parte de la Pandilla Noé. Uno más entre nosotros. Uno más que tendrá que aprender a sobrevivir en un paraíso en el que la comida es siempre un problema.

Bienvenido Bimbo.

Anne

Día 317: Cerdos & felicidad

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Mintaka y Alnilam.

Dos cerdos felices.
Dos cerdos que han hecho de Cabo Leeuwin su pocilga inmaculada.

Llegaron nadando, como si nada, como si tuvieran aletas, como si respiraran por branquias; los primeros cerdos sirena de la historia.

Por ahora no comen pescado. Ni probarlo. Tampoco los he visto nunca comer ninguna otra cosa, pero ahí están, gorditos, como si el naufragismo y el hambre no fuera con ellos.

A diferencia de otros miembros de la Pandilla Noé, ellos suelen dormir en la cueva. Les gustan las piedras calientes mientras sueñan con charcas llenas de barro. A veces me despierto y sus hocicos están pegados a mi cabeza como dos ventosas silbadoras.

HOY estoy preocupada….hace días que Alnitak, el tercero,el blanquito, no aparece y yo juro y perjuro que no está siendo atacado por mis jugos gástricos ( los amigos no se comen !!).

¿Alguien lo ha visto?

 

Día 288: Marcos está recuperado

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Los milagros existen, los milagros suceden, y si hay un lugar especial en el que todo es posible, ese lugar es Cabo Leeuwin.

Hace unos días Marcos estaba varado en la playa,  estaba enfermo y muy delgado, hasta las costillas se le marcaban.

Unos días después y con montones de calamares engullidos, nuestro calderón parece otro. Está alegre, juguetón y tanto la pandilla Noé como yo no paramos de dar saltos de alegría.

Marcos está a salvo y sonríe.

Calderón:  1
Selección natural:  0

Anne  🙂

Día 284: Calamares para Marcos

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Parte de día:

Ya tenemos nombre para el calderón que quedó varado ayer en la playa: se llama Marcos.

He pasado toda la noche pescando calamares, ya que según Van Rap le gustan con locura … tanto que en el momento que le he echado los primeros en la poza ha empezado a comer el solito.

Ahora está emitiendo un canto muy agudo, unos grititos que no se interpretar.

Me voy a dormir un rato, está noche la pasaré en vela sosteniendo una antorcha para pescar un ejército de calamares para Marcos.

🙂

Día 283: Superviviente

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Qué nadie se asuste !!!
Está débil pero vivo !!!

No sé por qué extraña razón este cetáceo ha llegado en tal malas condiciones a Cabo Leeuwin, no sé si tiene hambre, está enfermo o ha sido herido por algún barco, pero lo que tengo claro es que la pandilla Noé y yo nos vamos a dejar que le pase nada malo.

Vamos a salvarlo sea como sea,
aunque no tenga ni la más remota idea de cómo hacerlo.

Con la ayuda de Ganesha vamos a empujarlo hasta una poza de agua salada, en la que estará a salvo de las corrientes traicioneras.

Tendremos que buscarle comida , debemos conseguir peces pequeños y hacer que empiece a comer poco a poco.

Haremos turnos para que no se sienta solo,  para que se recupere y sea el primer miembro acuático de la pandilla Noé.

No ganamos para sustos !!!

Día 276: La familia y uno más

 

Cuando parecía que la población de la isla se había estabilizado ( 1 humano + la Pandilla Noé), la divina Providencia nos ha ofrecido una visión singular de la llegada de un nuevo habitante a Cabo Leeuwin.

De nuevo el origen del visitante ( y del transportista) es Playa Vecinos, un islote situado no lejos de mi paraíso y en el que sospecho que quedó varada un arca de madera muy grande.

Nunca he visto luces, ni humo procedente de hogueras, nunca he escuchado voces humanas, pero estoy empezando a pensar que el sonido del cello que siempre creo oír al amanecer, no proviene de ninguna calabaza flotante, ni de ningún tronco hueco enganchado entre lianas que hacen las veces de cuerdas, sino que sencillamente procede de un verdadero violonchelo.

Farinelli ha desembarcado esta tarde en Playa Sillón. Es un perro mestizo que no le tiene miedo al agua, es alegre, cariñoso y huele tanto a pescado que una vez que se tranquilice le prepararé un baño con saponaria.

Anne

 

Día 267: Noche de tormenta Leeuwin

Qué nadie piense que me asustan las tormentas porque no es así.

No me dan miedo, no me inquietan ni lo más mínimo, soy totalmente inmune al terror que generan en otras personas. Para mi es como si fueran un juego de niños. Nada. Rien du tout.

Y es que vivir una tormenta en una isla desierta, dormir en una cabaña en la que la impermeabilidad es una utopía, escuchar el mar enfurecido y los árboles batiendo sus ramas contra un ejército hecho de viento, es difícilmente explicable.

Si a esto le unimos que en noches como ésta los miembros de la Pandilla Noé se refugian aterrorizados bajo mi techo colador, que todos y cada uno tiemblan como montañas de gelatina, que emiten ruiditos con cada trueno, con cada relámpago, el resultado parece más cómico que terrorífico.

Pero si no tuviera que fingir confesaría que yo también les tengo pavor, miedo atávico, inconmensurable, y no es por los ruidos ni por las luces que iluminan la noche en Cabo Leeuwin, sino porque una gran tormenta podría borrar mi paraíso de la faz de la Tierra….

….y si me quedara sin paraíso …. me quedaría huérfana.

Anne

Día 260: Al agua patos

Cuando nadas ... ésto es lo que ves.
Cuando nadas … ésto es lo que ves.

Hu-yen-do del sol que me tiñe la cara como si de un colorante defectuoso se tratara, intento nadar cuando está nublado, cuando tengo hambre y comer pescado es mi única opción, cuando el calor es sofocante o los mosquitos han hecho de mi una superficie lunar llena de cráteres invertidos.

Pero HOY ni una cosa ni la otra. Hoy me he levantado con ganas de NADAR.

Para salir de la zona de costa lo he hecho con mi inconfundible estilo personal de espalda, y digo inconfundible porque el resto de la Pandilla Noé ha decidido acompañarme, y entro todos…mi estilo era el más ….el más normal 🙂

A la vuelta estaba tan cansada que Ganesha ha hecho de corcel maríno para mí.

Anne

Día 243: Ganesha y sus baños de mar

ganesha nadando en Cabo Leeuwin

Mi elefante Ganesha es en si todo un espectáculo, y no solo porque es divertido, alegre y siempre está arrastrando al resto de la pandilla Noé a hacer las mil y una travesuras, sino porque cree que es un pez.

—Ganesha, sal del agua— repito cincuenta veces cada día. Y el señor duro que es tarde, que no sale, que se queda chapoteando en la orilla o haciendo apnea persiguiendo las olas en retroceso.

El resto de los animales de Cabo Leeuwin le miran desde la orilla, mientras no consiguen animarse para aprender a nadar. Tan solo los dos cerdos que llegaron nadando de Isla Vecinos son capaces de acompañarlo en su incursiones marinas.

Yo al parecer tampoco estoy haciendo del mar mi elemento y es que tengo tanto miedo al sol, que no sabría como sujetarme el sombrero y nadar y esquivar la trompa de Ganesha y sus chorros de agua salada.

Anne