Día 412: Y por fin puedo pescar

pesca-asegurada

Hace días que el hambre me apretaba las entrañas, y eso hacía que me mantuviera alejada de cualquier actividad que no me reportara alimento. Cuando estás hambriento el mundo se hace muy pequeño y todo tu cuerpo se convierte en una maquinaria perfecta llamada supervivencia.

Hoy por fin he conseguido pescar, he comido sin hacerle ascos al pescado y ahora mis neuronas parecen funcionar de una forma menos animal.

Ya soy más yo. Ya puedo pensar en otras cosas menos alimenticias.

Anne

Día 381: Pescar y comer

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Hay un proverbio chino que dice:

Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.

Así que no me queda otra que dedicarme en cuerpo y alma a intentar pescar. ¡Qué digo!. Nada de intentarlo, tengo que pescar.

Mi colección de cebos (un regalo de marea) está lista para salir al ruedo. He rezado para tener suerte. He visualizado el momento de ver el sedal en tensión y un gran pez en el anzuelo. Estoy preparada. Tengo hambre.

Ahora mi juego se llama
pa-cien-cia.

Anne

Día 316: Si pesco…como pescado.

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No suelo pescar. Suelo intentarlo a diario pero la suerte no suele estar de mi parte.

Hoy quería pescar. Quería intentarlo con ganas, intentarlo de verdad. Quería triunfar, quería ganar y sobre todo quería COMER.

¿Y qué ha pasado?

Pues que lo he conseguido.

Voy a vigilar el fuego !!!

Anne

Día 292: Nasa Leeuwin

Nansa Leeuwin

PARA muchos este montón de alambres podría ser un objeto inútil que la marea ha arrastrado hasta la playa, un amasijo de basura metálica, pero a estas alturas hasta yo soy capaz de imaginar las posibilidades alimenticias de este regalo de marea.

Estoy segura de que con la ayuda de esta nasa mis días de hambre están tocando a su fin. Ya la imagino abrazando centollos, langostas y bogavantes.

Pasen y vean ¡¡¡

Señor Marisco: La nueva nasa Leeuwin tiene preparado un gran espectáculo para usted.

Entre aquí, no se quede fuera, le ofrecemos un maravilloso viaje de ida a Cabo Leeuwin; del mar al fuego y del fuego a la boca, faringe, esófago y finalmente al estómago.

Ahora sólo necesito el cebo….

Anne 🙂

Día 284: Calamares para Marcos

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Parte de día:

Ya tenemos nombre para el calderón que quedó varado ayer en la playa: se llama Marcos.

He pasado toda la noche pescando calamares, ya que según Van Rap le gustan con locura … tanto que en el momento que le he echado los primeros en la poza ha empezado a comer el solito.

Ahora está emitiendo un canto muy agudo, unos grititos que no se interpretar.

Me voy a dormir un rato, está noche la pasaré en vela sosteniendo una antorcha para pescar un ejército de calamares para Marcos.

🙂

Día 241: Bacalao Leeuwin o el placer hecho pescado

Cod Leeuwin

Lo se. Yo pienso lo mismo.

¿Qué hace un bacalao en estas latitudes?

Pero si te digo la verdad no quiero saberlo, me da igual. No me interesa ver que Cabo Leeuwin es capaz de moverse por la superficie marina como si de un iceberg isleño se tratara. Quizás porque siempre lo he sabido y lo he intentado ocultar. Quizás porque los paraísos errantes todavía resultan más increíbles a ojos de los incrédulos, porque son paraísos tren de los de “ahora me subo” y “ahora me bajo”.

Resumiendo:

Me encanta el bacalao y este ha picado el anzuelo. Ya tengo cena. Ya estoy salvada. Ahora me falta una receta.

Se aceptan propuestas.

Anne

Día 217: El calor llama a la puerta

agua leeuwin

Llega el calor….llega el calor….l-l-e-g-a-a-a

Está aquí….lo sé, lo noto, lo siento en la piel…

…y no solo inunda el aire que respiro, sino que poco a poco se ha ido apoderando del agua que rodea mi isla, haciendo que el liquido elemento me invite a compartir su volumen desafiando al mismísimo Arquímedes.

El calor en las aguas traerá más pesca, y más pescado para comer, y si el pescado me apeteciera sería un placer, pero no lo es, no es un placer, en absoluto deseo seguir comiendo pescado, pero al menos podré bañarme sin lanzar improperios cada vez que meto un pie, o los dos, y no hablemos de si me toca meter la tripa flacucha, o los hombros que de puro rojo parecen los buches de una fragata real.

Qué llegue el calor, pero que sea flojito ¡¡¡

Anne