Día 311: El arte parietal y yo

Pintura cueva Leeuwin

Por alguna extraña razón que por el momento no acierto a comprender, la vida en la cueva ha despertado en mi un instinto escondido bajo miles de capas de evolución. La creación de arte sin palabras.

He buscado una pared adecuada para esta labor, una zona profunda de la cueva lejos de las piedras calientes y de las zona de humedad. Un espacio oscuro en el que alguna vez debieron habitar los espíritus de Cabo Leeuwin que tenían miedo a la mar.

He preparado pigmentos basándome en la nada más absoluta. Me he dejado llevar por las tierras de colores que pueblan la isla, por los presentimientos en la boca del estómago cuando colocaba mi dedo índice sobre el polvo que despedían.

Creo llevar un pequeño chamán alojado en alguna zona de mi cuerpo, que se encargará de crear arte parietal en Cabo Leeuwin.

Lo llamaré 9 (2+0+1+6). Chamán nº 9.

Anne