Día 397: Cometas volando

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Me gusta el viento, me gusta tanto como las croquetas que imagino y nunca llego a comer. Soy así. Podría evitarlo pero entonces no sería yo y sería otra, y con esa otra seguro que me aburriría un montón.

Así que hoy mi pulpo cometa se ha hecho la reina del cielo en Cabo Leeuwin.

Nunca creceré lo suficiente para dejar de hacerlo. Es como volar sin alas, convertirse en un Icaro textil sin miedo al calor. Es también la manera más fácil de tocar el viento, de sentirlo en los dedos, en las manos, en los brazos.

♥♥

¿Por qué contentarnos con vivir a rastras cuando sentimos el anhelo de volar?

(Helen Keller)

Día 33: Me canso de la lluvia

Llueve y llueve y llueve....

No hay mucho que contar. La verdad es que  no hay nada.

Está lloviendo sin parar, ha empezado por la mañana y no ha parado en todo el día. La humedad me está calando los huesos y el techo de mi cabaña amenaza con ceder bajo la presión del agua.

No puedo salir, bueno, podría hacerlo pero no me apetece mojarme más. No puedo encender fuego dentro y si me mojo la ropa no tendré opción de cambiarme. Tengo hambre. Tengo frío. Quiero sol.

¿He dicho que quiero sol? Pues no es así, no lo quiero, lo necesito, lo necesito. …Los días grises apagan mi alma y sólo puedo quedarme dentro de mi camastro mirando el techo que empieza a gotear.

Hoy ayuno total. Bebo agua de lluvia y el pulpo crudo no me apetece. Estoy tiritando.

Anne

Día 32: Se acabó el hambre

Se acabó pasar hambre...tengo pulpos

Por fin, por finnnnnnnnnn…..ya se pescar.

Los milagros existen, si, doy fe de ello, y no sólo yo estoy contenta, mi estómago está dando saltos de alegría al saber el festín controlado que nos espera.

Y lo que nos espera no es pan para hoy y hambre para mañana, no, ni hablar, ahora se pescar pulpos y hasta que me aburra de ellos voy a comerlos de todas las maneras habidas y por inventar.

Solos o con nonis, solos o mezclados con trocitos de coco, solos o rellenos de algas, ummmmmm se me ocurren mil combinaciones y todas ellas son la gran promesa de un nuevo sabor por descubrir.

Ahora que mi alimentación en la isla se basa en «nada» o en algo muy insípido o maloliente, la llegada de los pulpos a las rocas y mi habilidad recién estrenada son de nuevo un regalo de los Dioses.

Anne