Día 312: Renacer con el sol

Sol de invierno en bosque_Cabo Leeuwin

HOY me he despertado con la sospecha cierta de que un cielo+sol me estaba esperando más allá de las paredes de la cueva.

Y no es que la oscuridad que habita mi cabaña de invierno me diera alguna pista, porque allí donde duermo reina la más absoluta falta de luz, sino porque al levantarme y separar mi cuerpo de las piedras calientes que hacen de cama, he notado una brisa que parecía nacer del fuego en lugar del hielo.

He corrido descalza hasta la entrada, primero guiándome por la memoria y después por la luz, y de repente lo he visto…SOL…sol invadiendo el bosque central de Cabo Leeuwin. Un sol extraño, descolocado.

De repente he pensado que el tiempo había pasado, que el invierno había dejado su cetro a la primavera. He creído que yo, presa quizás de un encantamiento, había dormido los 3 meses que me separaban de la primavera.

Anne

Día 307: Coco desayuno

Coco Leeuwin

 

DESPUÉS de una enorme ristra de días en los que el cielo era tan blancucho como los días más blancuchos del mundo, HOY ha salido el sol .

Sol, sol, sol y más sol. SOL para darme de lleno en los ojos y obligarme a cerrarlos envueltos en lágrimas alegres, sol para que lo que ayer era insulso hoy sea epifánico, sol para que el mar me devuelva su cara más brillante y YO explote como si me hubiera tragado un cartucho de dinamita.

(Nota: No sería capaz de vivir en un lugar lleno de niebla, de cielos grises y muertos y tristes hasta decir basta).

Y por si esto no fuera suficiente ( para mi ya lo era), la marea me ha traído un regalo redondito y co-mes-ti-ble.

🙂

Anne

Día 251: Lluvia acercándose a Cabo Leeuwin

LLuvia llegando a Cabo Leeuwin (2)

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Me gustan las promesas de cambio que se descubren en el cielo

porque son como un libro abierto.

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No hay posibilidad de duda, no la hay en absoluto, y es que cuando vives en una isla como ésta y conviertes sus orillas en los limites de tu Universo, la observación del CIELO es tu biblia apócrifa.

Por eso hoy mi biblia me anuncia la llegada de la lluvia, ese milagro que me dará una tregua, que aplacará el calor, que regará mi huerto y pondrá a prueba la resistencia de mi nuevo aislamiento para el techo de la cabaña de iniverno.

Tengo verdadera necesidad de observar un cielo gris y apagado, estoy saturada de soles amarillos, de días resplandecientes, del exceso de luz que borra el color y lo viste todo de blanco.

Quiero que el agua me caiga desde cielo sin necesidad de soñarla debajo de mi nueva/antigua ducha. Agua fría y agua dulce, agua sin control, vertical y reparadora.

Prometo no esconderme para protegerme de ella, prometo sentarme en mi sillón de madera en Playa Norte y dejar que me envuelva. Qué me moje el pelo y empape mi vestido “vela de mesana”.

Ya se levanta el viento.

Cierro los ojos y espero…..

Anne

Día 214: Telas de araña Leeuwin

Labores Leeuwin

Debo reconocer que el mundo de las labores nunca ha formado parte de mis aficiones. No lo era cuando vivía en New Providence y mucho menos lo es ahora, cuando la simple carrera por la supervivencia elimina cualquier posibilidad de ocio no alimenticio.

En el suelo de la cabaña que adopté como propia, encontré varias labores que sin duda llevaban nombre de mujer, eran tareas delicadas hechas por manos avezadas y hambrientas. Piezas tan delicadas que resultaba milagroso que hubieran sobrevivido al paso del tiempo, a la lluvia, al sol y a los hongos bibliófagos  que hicieron de mis libros su gran última cena.

Hoy que sentido la necesidad de que mi tesoro textil viera la luz y sintiera el viento, que se convirtiera en una cometa fija, horadada, en una construcción no arácnida digna de una araña.

Desde Cabo Leeuwin,

Anne

Día 155: Home sweet home

Imagen

 

Como alguien dijo una vez:  En su casa, hasta los pobres son reyes.

Pues bien, esta es mi casa, mi hogar, ese lugar en el que paso las horas cuando no estoy buscando comida, cuando no recojo agua, cuando no persigo tortugas, cuando no recorro las playas de Cabo Leeuwin es busca de restos de naufragios.

Esta es mi cabaña de verano. La de los días de sol y viento. 

Anne

Día 127: Amanece ….que no es poco

Amanecer Leeuwin

He dormido como si no quisiera despertar, he tenido los sueños que el hambre me permite y me he despertado pronto para ver el amanecer de un nuevo año.

Hoy me alimentaré de sol ya que en esta época la isla no me ofrece muchas alternativas. El agua está fría y no me apetece pescar,  no quiero comer pescado en unos días, me repugna tanto como intentar conciliar el sueño bajo una lluvia torrencial.

Tengo naúseas.  Me duelen las encías.

Anne

 

 

 

Dia 62: Mi reloj de sol detecta cambios

Hoy algo raro ha sucedido.

Me he despertado con el ruido de mi estomago, he ido al río y todo parecía
distinto.

La luz ha cambiado. Mi reloj solar indica que es la misma hora que ayer.

Algo esta pasando con el amanecer en mi Cabo Leeuwin…

Anne

Día 44: Y para el sol…un sombrero

Mi sombrero

Las olas de este verano que me arranca gotas de sudor, ha tenido a bien traerme un sombrero.

No es muy femenino, pero en esta isla en la que sólo estoy yo conmigo misma, este pequeño detalle no importa demasiado. No importa ni lo más mínimo.

Me sienta bien, si señor. Me he mirado de reojo en una pequeña poza de agua cristalina, y lo que queda de mi condición de ser humano femenino y presumido, ha sonreído sin esconderse.

Ya puedo decir adiós a mis dolores de cabeza por el exceso de sol.

Anne

Día 35: Recuperada y con cabaña de verano

Mi nueva cabaña en Playa Sur
Mi nueva cabaña en Playa Sur

Se ha pasado la fiebre, se han evaporado las alucinaciones creadas en mi cerebro fruto del aumento de temperatura. Ya estoy recuperada y con ganas. Bien.

He dejado la cabaña del interior en la que he pasado el invierno y me acabo de instalar en playa sur,  la zona más bonita de la isla que parece sacada de un sueño tan real como la arena que se me pega en los pies.

Aquí he instalado mi hamaca, con la tela de las velas que no pienso utilizar en una posible huída de este lugar. No quiero irme de aquí, así que me he centrado en hacer de mi isla un sitio más cómodo, más habitable. He hecho de ella mi hogar.

El calor empieza a apoderarse de la tierra firme, las palmeras se baten con un viento que cada vez es más cálido y que día a día me seca la piel. He aprendido a sacer aceite del coco que soy incapaz de comer. Tengo la piel hidratada y el pelo cada vez más rubio por efecto del sol.

Me espera el fin de la primavera y la pronta llegada del verano….verano….noches cortas…días largos….calor…el aumento de la pesca…ummm podré comer más pescado y menos algas….

Esto promete.

Anne

Día 31: Un lunes de paz absoluta

He pasado el día sin hacer nada de nada

La ventaja de vivir sin la presión del tiempo es que eres dueño de cada uno de tus minutos…

Hoy he tenido un lunes perfecto, un día lleno de paz absoluta, puedo confesar y confieso que no he hecho nada de nada salvo tumbarme en la arena, tomar baños de sol y de agua.

Mi piel se está tornado de un color cobrizo, imagino que me da un aspecto más salvaje, tengo peine pero hoy no me ha dado la gana de usarlo y a estas alturas una selva se ha instalado sobre mi craneo. Me gusta sentirme como una salvaje.

En poco tiempo he pasado de ser una señorita de bien, a una hija de una naturaleza con apariencia hostil que ha decidido tratarme como a una reina. El sol de mi isla me maquilla con la suavidad de una pluma. El agua que nació turquesa se convierte en aceite para suavizar mi piel. La falta de comida ha borrado los restos de grasa de mi cuerpo y ahora echo de menos un espejo para mirarme de frente y de lado.

Mañana será martes y sin duda alguna será un día tan perfecto como lo ha sido este lunes. Amo a esta isla y ella me quiere a mi. Ya no le doy pena, ya me respeta y pronto me verá como su dueña.

Anne