Día 240: La libertad de la distancia

playa leeuwin

Ahora que el verano ha dado de lleno con este planeta llamado Tierra, se que la única y exclusiva razón por la que mi paraíso está libre de las avalanchas humanas, es por la distancia que lo separa del resto del mundo habitado.

Se que estas playas vírgenes se verían mancilladas por no-naúfragos, muertos y penados por teñirse de negro bajo un sol potencialmente melanómico.

Se que la pandilla Noé tendría que subirse a los árboles o desaparecer en el interior de la isla para no ser vista, para evitar que la marabunta confundiera a sus miembros con seres mágicos y se los arrebatara a Cabo Leeuwin.

Gracias que los mapas se borraron y las brújulas son incapaces de indicar el camino hacia este lugar.

Anne ( a salvo )

Día 236: Festín de solsticio en Cabo Leeuwin

cena leeuwin

Y hoy de repente he sabido que es el momento de mirar al cielo, de convertir la astronomía en una excusa para celebrar la llegada del solsticio.

Para unos el solsticio de invierno.

Para otros el solsticio de verano.

Y para todos una celebración en Cabo Leeuwin.

Vayan buscando un hueco en sus agendas, vayan comprando vuelos, alquilando barcos, fabricando pateras. Vayan llenado los depósitos de sus coches, hinchando las ruedas de sus bicicletas o engrasando las articulaciones de sus piernas. Vengan nadando, vengan solos o con sus mascotas. Traigan libros, velas, traigan platos, tenedores. Vengan con vino blanco, champagne (Veuve Clicquot), con calimocho,cerveza o jote. Traigan comida en abundancia, comida para cientos o para unos pocos, traigan pan y huevos, ternasco, jamón, traigan croquetas de cocido, traigan lo que roben por las cocinas o lo que cocinen ustedes mismos.

Pero vengan, por Dios, que este solsiticio hay que celebrarlo.

Les espero.

(Vayan confirmando su presencia, medio de transporte y viandas)

Anne