Día 412: Y por fin puedo pescar

pesca-asegurada

Hace días que el hambre me apretaba las entrañas, y eso hacía que me mantuviera alejada de cualquier actividad que no me reportara alimento. Cuando estás hambriento el mundo se hace muy pequeño y todo tu cuerpo se convierte en una maquinaria perfecta llamada supervivencia.

Hoy por fin he conseguido pescar, he comido sin hacerle ascos al pescado y ahora mis neuronas parecen funcionar de una forma menos animal.

Ya soy más yo. Ya puedo pensar en otras cosas menos alimenticias.

Anne

Día 306: Frío en la orilla

Noches frias Cabo Leeuwin

El paso de los días se está dejando notar, y ya no solo por la oscuridad que se ha puesto a la cabeza del cambio, sino porque el frío se empieza a colar por todos y cada uno de los poros de la Cabo Leeuwin.

La cabaña de verano es tan heladora como el aliento de un tejón, solo se está medianamente bien cuando el sol la inunda. Cuando éste desaparece llega una pequeña glaciación que se instala como si fuera su casa y no la mía.

Llevo días pensando en reconstruir la cabaña de invierno, que levantada en el interior de la isla junto a las pozas de agua caliente, es un pequeño oasis protegido del viento.

Si, creo que voy a ponerme a ello.

Ahora solo necesito borrar todas la excusas que se me ocurren para evitarlo. (maldita procastinación)

Anne

 

 

Día 255: Para respirar me voy al fondo

fondo marino leeuwin

ME …

he acostumbrado a hacer del aire un objeto de lujo, un placer efímero que entra y sale de mi para volver a entrar y a salir y así sucesivamente mientras que los bronquios no decidan taponarse y pongan fin a este juego que nos permite seguir vivos.

POR …

esta razón a veces decido respirar al contrario, no respirar, practicar apnea con la precaución de un novato consciente de que hasta las Natalias Molchanovas pierden sus batallas en el mar.

YO…

no voy a zonas profundas, me quedo siempre en este lugar, una zona protegida de las corrientes, en la que a determinadas horas el sol incide perpendicularmente ofreciendo un espectáculo como éste. Paz en estado puro. Silencio más allá del boom boom.

PUra ….MAgia

Desde Cabo Leeuwin,

Anne

Día192: Mi cuchillo …. mi tesoro

cuchillo leeuwin

Este cuchillo es mi joya más preciada, mi verdadero tesoro y el responsable de mi estrafalaria supervivencia en esta isla.

Y es que después del manantial de agua dulce que cuido y venero como si de un Dios líquido se tratara, mi cuchillo es mi tercera mano, el catecismo de una religión llamada » s-e-g-u-i-r   v-i-v-o «.

Con él limpio el pescado y ahuyento mis miedos. También me sirve de espejo, de lápiz para escribir en la arena, con él me corto el pelo cuando me llega a la cintura, y hasta me limpio el sarro de los dientes que la bentonita no consigue evitar.

Si tengo que perder algo, prefiero perder la razón antes que perder mi cuchillo.

Anne

Desde Cabo Leeuwin

Día 32: Se acabó el hambre

Se acabó pasar hambre...tengo pulpos

Por fin, por finnnnnnnnnn…..ya se pescar.

Los milagros existen, si, doy fe de ello, y no sólo yo estoy contenta, mi estómago está dando saltos de alegría al saber el festín controlado que nos espera.

Y lo que nos espera no es pan para hoy y hambre para mañana, no, ni hablar, ahora se pescar pulpos y hasta que me aburra de ellos voy a comerlos de todas las maneras habidas y por inventar.

Solos o con nonis, solos o mezclados con trocitos de coco, solos o rellenos de algas, ummmmmm se me ocurren mil combinaciones y todas ellas son la gran promesa de un nuevo sabor por descubrir.

Ahora que mi alimentación en la isla se basa en «nada» o en algo muy insípido o maloliente, la llegada de los pulpos a las rocas y mi habilidad recién estrenada son de nuevo un regalo de los Dioses.

Anne