Día 320: Mi árbol medicina

Dolor cabeza Leeuwin

Hoy tengo un dolor de cabeza tan grande como el mayor de los dolores de cabeza que se pueden tener en un día como éste. Un dolor mayúsculo. Monumental.

Quizás en otro lugar (tan alejado de la mano de Dios) esto podría ser un problema, pero en Cabo Leeuwin la naturaleza ha puesto a mi disposición un árbol, mi árbol medicina. Un regalo de la evolución, un tesoro verde tan poderoso como las sustancias que lo habitan. Se llama Yahualicaspi y mide casi cuatro metros.

Supe de su existencia gracias al libro que encontré cuidadosamente enterrado en la cabaña de verano. Allí se indicaba su posición en la isla y como debía ser utilizado para calmar todo tipo de dolores. Yo lo uso para el dolor de cabeza (del que más sufro…por hambre), también cuando me duelen los dientes en su lucha contra el escorbuto, o cuando he pasado frío y la garganta me recuerda que está ahí cuando tengo que tragar ( más saliva que comida, claro).

La Pandilla Noé sabe que es un lugar sagrado y que ellos nunca deben masticar sus hojas. Tan solo cuando algo les duele suelen empujarme hasta el árbol, y yo me encargo de hacer el brebaje siguiendo las instrucciones del antiguo habitante de la isla.

Mi Yahualicaspi-Leeuwin es un regalo de los Dioses. Sé que quizás no debería estar aquí, (no le corresponde por su ubicación espacial), pero como dice Van Rap, a veces esta isla parece no estar unida a tierra…

Anne

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Día 207: Regalos de marea no deseados

regalo de marea Leeuwin

Regalos de marea…

Mi eterno Leitmotiv, mi plegaria más recurrente, mi mayor preocupación una vez que la comida está asegurada. Y claro, al final, tanto pedir tanto pedir, la providencia ha hecho de las suyas diciendo:

  • ¿Quieres regalos de marea?
  • Pues toma.

Ahora me queda por delante una tarea ingente:

  1. Buscar mis botas de invierno (para pisar sin peligro)
  2. Separar los objetos útiles de la madera ( más útil todavía)
  3. Recoger los metales oxidados y enterrarlos
  4. Convencer a la Pandilla Noé para que se queden lejos del “regalo de marea”
  5. Devolver los objetos flotantes al mar ( quizás mis vecinos de Playa Vecinos los necesiten)
  6. Convencer a Elefante Magneto de que él está incluido en la Pandilla Noé
  7. Buscar libros. Secarlos. Este punto es el nº 1.
  8. ….

Me gusta imaginar que hay mil tesoros entre lo que podría parecer un vertedero. Mil secretos que han viajado con la marea y que gracias a la luna han llegado hasta Cabo Leeuwin. Mil opciones. Mil posibilidades.

Anne

Día192: Mi cuchillo …. mi tesoro

cuchillo leeuwin

Este cuchillo es mi joya más preciada, mi verdadero tesoro y el responsable de mi estrafalaria supervivencia en esta isla.

Y es que después del manantial de agua dulce que cuido y venero como si de un Dios líquido se tratara, mi cuchillo es mi tercera mano, el catecismo de una religión llamada ” s-e-g-u-i-r   v-i-v-o “.

Con él limpio el pescado y ahuyento mis miedos. También me sirve de espejo, de lápiz para escribir en la arena, con él me corto el pelo cuando me llega a la cintura, y hasta me limpio el sarro de los dientes que la bentonita no consigue evitar.

Si tengo que perder algo, prefiero perder la razón antes que perder mi cuchillo.

Anne

Desde Cabo Leeuwin

Día 141: Mi única joya no comestible

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Ni siquiera recuerdo quien me regaló este anillo, quizás hasta lo pudo traer la marea y lo he olvidado. Qué más da.

Ahora ni siquiera puedo llevarlo, me queda enorme, gigante, como un ecuador metálico alrededor de mi dedo escuálido.

En otro lugar y en otras circunstancias mi tesoro podría ser éste, pero aquí, en Cabo Leeuwin no es más que un montón de chatarra guardada en una concha.

Tengo hambre. Me voy.

Anne

 

Día 135: Un libro en la arena

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Y creo que tienen razón los que opinan que cuando menos te lo esperas, boommm, llega un golpe de suerte.

Quizás una marea antigua trajo este libro a Cabo Leeuwin, y digo antigua porque está seco, porque parece no haber viajado por el mar a cuerpo descubierto. Quizás ha llegado en un barco que no he visto y no me ha visto. Quizás su dueño está cerca y me observa.

Da igual. Hoy este libro es mi tesoro. Me lo quedo.

Anne

Día 129: Dios existe y es de FRESA

Fresas Leeuwin
Fresas Leeuwin

Digo que tengo hambre, lo grito a los cuatro vientos y de repente en mi búsqueda de nidos abandonados, me doy de bruces con el color rojo.

Imposible. Irreal. Parecen fresas y quiero que sean fresas. Me pongo a llorar y al hacerlo compruebo que mis manos son visibles, que no estoy soñando. Grito. Sigo llorando.

Guardo los tesoros redonditos en mi mano izquierda y emprendo un viaje interminable hasta mi cabaña. Las guardo.

Me voy a dormir pensando en mañana, en mi desayuno. Lloro de felicidad antes de que me alcance el sueño.

Anne

Día 101: Una pala….un tesoro

Mi nuevo tesoro….una pala Leeuwin

Los tesoros en Cabo Leeuwin no están hechos de oro ni de piedras preciosas. No valen grandes fortunas ni se guardarán en ningún museo. Nada de eso.

Aquí los tesoros son utensilios que me hacen la vida más fácil, y por eso quiero celebrar que hoy, mi día 101, la marea ha desenterrado una pala que debió llegar arrastrada por las corrientes.

La madera de su mango está dañada, pero la naturaleza salvaje de mi isla pondrá a mi alcance alguna cera para mimar su fibras. La voy a cuidar como si fuera la piel de mi cara.

Gracias, gracias a este mar que me da la vida y que con sus regalos me la facilita día a día…

Anne y su pala