Día 254: Relojes fuera

Relojes Leeuwin

Desde que estoy en Cabo Leeuwin colecciono los relojes que me trae la marea, estén como estén, sean como sean. No me importa que carezcan del cristal de protección ni de la tapa. Incluso que hayan perdido las agujas no los convierte en inservibles.

Todos sirven a mi único propósito de saber que un día marcaron el tiempo para alguien, un alguien que un día los perdió mientras recogía redes, pescaba con caña o quizás cuando hacía del mar su mortaja.

Yo los guardo en una caja, cerraditos, pero de vez en cuando los saco uno a uno, los lavo con agua dulce de las pozas y tras dejarlos secar a la sombra, los pongo a salvo en su guarida de madera, no sin antes decirles que cuidaré de ellos como si siempre hubieran sido míos, como si sus anteriores propietarios nos los hubieran perdido, ni abandonado, como si sus dueños no se hubieran ahogado en el mar tras una terrible tormenta.

Anne

Día 178: Primer 8 de Febrero

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El tiempo es como un dragón con muchas alas.
Un dragón que al principio echa fuego por la boca arrasando todo lo que toca, pero que a base de volar y volar cada vez su fuego quema menos.

Anne
8 Febrero 2015
Desde mi Cabo Leeuwin

Día 161: Arte mortal y pasajero

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Aunque a veces diga que no, aunque jure y perjure que la vida en la isla no me deja tiempo para nada más allá de la búsqueda de alimento, al final la verdad pone en evidencia el tamaño de mi mentira.

Y no hay más que darse una vuelta por Cabo Leeuwin para encontrar, por ejemplo, una de mis esculturas estúpidas. Y no porque sea una belleza o un gran adefesio, sino porque el arte efímero que nadie, salvo el autor, puede ver, se transforma inmediatamente en un sin sentido.

De todas formas sigo y seguiré cultivando plantaciones de piedras, al fin y al cabo, el arte es tan mortal como pasajero.

Anne

Día 149: Mi reloj marca mis horas

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Tengo un nuevo reloj. Mejor dicho, tengo un reloj que no es nuevo.

Mi reloj es de bolsillo, era de bolsillo, sigue siendo de bolsillo pero como dichos habitáculos han desaparecido de todas mis prendas, jamás lo guardo en uno de ellos. Por eso mi reloj es de árbol, de roca, de arena, a veces es de cabaña, de hierbas junto al manantial. Lo único que evito es que mi reloj sea de agua.

Desde que tengo reloj me levanto tarde, me salto las horas de la comida o del hambre, me nacen las tortugas antes de comerme los huevos. Desde que tengo reloj me pasa de todo y todo lo que no me sucedía viviendo según los tiempos de la naturaleza de mi Cabo Leeuwin.

Da igual. Tengo un reloj.

Anne

Día 145: La primera hoguera del año

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Mi primera hoguera del año

 

Hoy tenía frío, un frío extraño, seco y hueco. Quizás es que la humedad de la tierra se cuela en mi camastro y finalmente se ha instalado en mis huesos. Tendré que armarme de valor y volver a «Bosque Seco» para recoger hojas y renovar con ellas eso-que-llamo-colchón.

Para quitarse el frío lo mejor es una hoguera. No hace falta que sea grande, con una pequeña consigues el tono suficiente para empezar el día, pero claramente se me ha ido la mano.Da igual.

Mi plan de hoy:  mirar mi pira hasta que se convierta en cenizas.

Anne

Día 143: Año nuevo, botas nuevas

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O es la lluvia que al arrastrar el lodo las ha dejado al descubierto, o es un milagro de un Dios que creía olvidado, pero sea como sea, Aleluya ¡¡¡

Tener botas nuevas es como avistar tortugas poniendo huevos en la playa. Un regalo. Un seguro de vida para evitar cortes en los pies, para subir a «Roca Oso» sin romperse la crisma, para saltar de mi árbol del pan cuando empieza la tormenta, para….

Da igual. Soy Feliz. Tengo hambre.

Anne

Dia 121: Un calendario llamado Leeuwin

Mi calendario
 
Aprender a medir el paso de los días, de los meses y hasta de los años, se ha convertido en una de mis obsesiones.
 
Si bien al principio no pensé que el control del paso del tiempo fuera algo importante, a medida que mi posibilidad de libertad en tierra habitada se aleja, necesito saber en que día vivo, en que mes, necesito que un calendario marque huellas que el mar no pueda borrar.
 
Mi reloj pintado en los pies es tan básico como robar huevos cuando el pescado y el coco me provocan náuseas. Pero esta unidad de tiempo es tan reducida que he tenido que fabricar un calendario, mi calendario no juliano, calendario Leeuwin.
 
Es circular y de piedra. LLevo más de un año construyéndolo  y todavía no consigo manejarlo de una forma lógica.
 
Es sólo cuestión de tiempo…..
 
Anne
 

Día 48: Peonzas Leeuwin

Peonzas Leeuwin. Fabricación propia.

Imagino que el exceso de horas libres hace que la imaginación se dispare, y que nos lleve por caminos que no pensábamos recorrer.

Nunca pensé que sabría trabajar la madera, ni coger una gubia, ni mucho menos fabricarla, pero no hay como vivir en un lugar en el que el tiempo se reproduce por esporas.

Tengo una colección de peonzas de madera y de colores. Pueden girar y girar. Ahora sólo me queda encontrar una superficie plana para darles vida.

De seguir así pronto seré capaz de hacer castillos de arena y vivir dentro…

Ahora toca dar vueltas. Más adelante Neptuno dirá.

Anne

Día 36: Fabricando huellas en la arena

A veces fabrico huellas falsas en la arena

En estos días de verano precipitado cuando la naturaleza me ofrece todos sus manjares sin pedirlo, el tiempo libre se multiplica por tres y busco nuevas formas para llenarlo.

Lo lleno pensando en los libros que me gustaría leer y que nadie ha escrito, también lo lleno imitando a la cigarra haciendo acopio de alimentos para cuando llegue el frío, pero sobre todo lo lleno haciendo extravagancias.

No es cuestión de contarlas todas de golpe ya que alguien podría pensar que el calor y el aislamiento han hecho mella en mi cerebro. Así que hablaré sólo de una.

Confieso aquí en el silencio de este cuaderno mudo, que me dedico a fabricar huellas falsas en la arena de la playa sur. Equipada con mis botas que guardo como un tesoro, marco huellas de diversos tamaños y con distintas direcciones. Imagino paseos de varias personas, personas con animales, animales solos. Luego me siento y las observo, intento adivinar de que hablaran, si reirán, si harán planes para el día y soñarán con volver a esta isla en la que nunca han estado…

Porque su isla…..es…..mi….isla.

Anne